25/04/2015
Eldorado, una destacada ciudad en el noroeste de la provincia de Misiones, Argentina, reconocida hoy como la tercera más poblada de la provincia y cabecera de su departamento homónimo, tiene sus raíces profundamente ligadas a la visión y el esfuerzo de un empresario particular. Su historia de fundación, que data de principios del siglo XX, es un fascinante relato de colonización en la selva paranaense, impulsada por la idea de establecer un emporio de trabajo y progreso en estas latitudes.
Un Visionario de Origen Alemán: Adolfo Julio Schwelm
La fundación de Eldorado se remonta al 29 de septiembre de 1919. El artífice detrás de este trascendental evento fue el empresario alemán Adolfo Julio Schwelm. Con una clara visión para el desarrollo territorial, Schwelm concibió Eldorado como una colonia destinada principalmente a inmigrantes de origen alemán. Sin embargo, su proyecto se distinguió por una perspectiva más amplia e inclusiva desde sus inicios, invitando también a colonos de diversas nacionalidades europeas.
Schwelm eligió un punto estratégico a orillas del río Paraná, justo frente a la República del Paraguay, para establecer esta nueva colonia. Su objetivo no era solo poblar, sino crear un centro productivo que aprovechara las riquezas naturales de la región. La elección del sitio, en medio de la exuberante Selva Paranaense, presentaba desafíos significativos, pero también un enorme potencial.
El Crisol de Culturas en los Inicios
Aunque inicialmente la idea era establecer una colonia predominantemente alemana, Adolfo Julio Schwelm demostró una apertura notable al invitar a personas de otras procedencias. Así, junto a los colonos alemanes, llegaron a Eldorado familias de origen sueco, danés, ucraniano, polaco y neerlandés. Esta mezcla de nacionalidades configuró desde el principio una comunidad diversa, enriquecida por diferentes tradiciones y conocimientos.
Los primeros colonos alemanes que llegaron a Eldorado provenían tanto directamente de Alemania como de Brasil. Estos últimos, a menudo descendientes de alemanes que ya se habían asentado en la selva brasileña, poseían una valiosa experiencia previa en la adaptación y el trabajo en condiciones de selva. Esta particularidad, la de contar con colonos con experiencia previa en la 'selva' (lo que en la época se conocía como la 'Urwaldschule' o 'escuela de la selva' en Brasil), era considerada crucial para el rápido progreso y afianzamiento de la colonia, sirviendo como base de apoyo para los recién llegados de Europa.
El Origen de un Nombre Legendario
El nombre de "Eldorado" no fue elegido al azar. Proviene de la famosa leyenda que circulaba entre los conquistadores de América, la cual hablaba de una comarca mítica, rebosante de tesoros y riquezas incalculables, ubicada en estas latitudes del continente. Adolfo Julio Schwelm adoptó esta denominación, no solo por su resonancia histórica y legendaria, sino también para simbolizar el potencial de la colonia. El nombre buscaba reflejar la aspiración de convertir a Eldorado en un verdadero "emporio de trabajo y de progreso", donde la laboriosidad de sus habitantes generaría la verdadera riqueza de la región.
La Organización del Territorio: El Sistema Waldhufendorf
La forma en que se organizó el territorio en las primeras etapas de la colonización de Eldorado fue fundamental para su desarrollo. Schwelm y, posteriormente, en colaboración con Carlos Culmey, implementaron un sistema de parcelamiento muy característico de las áreas boscosas de Europa central, conocido como Waldhufendorf. Este término alemán se traduce aproximadamente como "aldea o caserío con terrenos cultivables en el bosque o monte".
Bajo el sistema Waldhufendorf, las parcelas de tierra asignadas a los colonos eran largas y estrechas, extendiéndose desde una vía de acceso principal (el 'camino' o la 'picada') hacia el interior del bosque. Este diseño permitía que cada familia tuviera acceso directo a la vía de comunicación y, al mismo tiempo, dispusiera de una porción significativa de bosque para desmontar y cultivar. Era un método eficiente para la colonización de áreas forestales, adaptado a las condiciones de la Selva Paranaense.
En la práctica, cada colonia se subdividió en lo que se denominó "líneas". Este término fue adoptado de la palabra portuguesa "linha", utilizada en Brasil para referirse al camino o la picada que conectaba los distintos lotes. Grupos de aproximadamente quince familias se asentaban a lo largo de cada una de estas líneas. La existencia de una picada principal facilitaba enormemente el contacto y la comunicación entre los pioneros, lo cual no solo ayudó a afianzar la colonización, sino que también fomentó un fuerte sentimiento de solidaridad grupal entre los primeros habitantes, una característica que perduraría en el tiempo.
Colaboración y Expansión con Carlos Culmey
La historia de la colonización en Misiones a principios del siglo XX también está marcada por la figura de otro importante empresario alemán, Carlos Culmey. Radicado en Argentina, Culmey ya había llevado a cabo exitosas colonizaciones en otras partes de la provincia, fundando Puerto Rico unos 70 km al sur de Eldorado en 1919, y Montecarlo en 1920, 20 km al sur de Eldorado.
Culmey tenía su propia metodología, que incluía, al menos inicialmente, la separación estricta de colonos por confesión religiosa (católicos en un lado, protestantes en otro) y la preferencia por inmigrantes alemanes que ya tuvieran la experiencia de la "Urwaldschule" en Brasil. Su visión compartía el objetivo de una colonización selectiva con inmigrantes de origen germánico, utilizando a los alemanes-brasileños experimentados como base de ayuda para los recién llegados de Alemania.
A fines de 1924, un acontecimiento importante tuvo lugar: la compañía fundada por Adolfo Julio Schwelm se fusionó con la de Carlos Culmey. A partir de esta unión, las colonias de Puerto Rico, Montecarlo y Eldorado pasaron a ser administradas conjuntamente bajo el nombre de "Compañía de Explotación de Bosques Eldorado". Esta fusión consolidó los esfuerzos de colonización en la región, manteniendo el objetivo original de atraer y asentar preferentemente a inmigrantes de origen germánico para desarrollar el territorio.
Los Primeros Pasos de la Economía Local
Desde sus inicios, la economía de Eldorado estuvo intrínsecamente ligada a los recursos naturales de la Selva Paranaense. La actividad principal en las primeras décadas fue la explotación forestal. La abundante presencia de especies nativas y, posteriormente, las forestaciones con pino ellioti y eucaliptos, sentaron las bases de lo que hoy es la industria maderera, el pilar económico de la ciudad.
Paralelamente a la explotación de la madera, la agricultura comenzó a desarrollarse como una actividad complementaria y fundamental para la subsistencia y el crecimiento de la colonia. Los primeros colonos cultivaron yerba mate, tung (aleurites), cítricos, hortalizas y mandioca. Estas actividades agrícolas no solo abastecían a la población local, sino que también proporcionaban materias primas para las incipientes industrias de la ciudad, como la elaboración de aceite de tung o jugos concentrados.
La combinación de la explotación forestal y la agricultura, junto con el sistema de parcelamiento que permitía a cada familia tener acceso a ambos tipos de recursos en su lote, fue clave para el afianzamiento de la colonia y el progreso de sus habitantes. El arduo trabajo en la selva, característico de la "Capital del Trabajo", comenzó a forjar el futuro de la ciudad.
Eldorado Hoy: Un Legado de Trabajo y Diversidad
Hoy, Eldorado es una ciudad vibrante, consolidada como la tercera más importante de Misiones. Su denominación como Capital del Trabajo honra la laboriosidad de sus fundadores y habitantes. Aunque la industria maderera sigue siendo predominante, la ciudad ha diversificado su economía e infraestructura, incluyendo el comercio y un creciente sector turístico, impulsado por su ubicación estratégica cerca de las Cataratas del Iguazú.
El legado de Adolfo Julio Schwelm y la particular mezcla de culturas que él impulsó en la fundación de Eldorado se manifiesta en la identidad de la ciudad. La organización territorial en kilómetros y líneas, vestigio del sistema Waldhufendorf y las "linhas" brasileñas, sigue siendo una característica distintiva de su geografía urbana y rural. Lugares como el Parque Schwelm, que lleva el nombre de su fundador, perduran como recordatorio de sus orígenes.
Preguntas Frecuentes sobre la Fundación de Eldorado
Para comprender mejor los inicios de esta importante ciudad misionera, aquí respondemos algunas preguntas clave:
- ¿Quién fundó Eldorado, Misiones?
Fue fundada por el empresario alemán Adolfo Julio Schwelm. - ¿Cuándo se fundó Eldorado?
La fundación tuvo lugar el 29 de septiembre de 1919. - ¿Por qué se llama Eldorado la ciudad?
El nombre proviene de la leyenda de una comarca rica en tesoros. Fue elegido para simbolizar el potencial de la colonia como un "emporio de trabajo y de progreso". - ¿Quiénes fueron los primeros colonos en Eldorado?
Inicialmente, Adolfo Julio Schwelm invitó a colonos alemanes, suecos, daneses, ucranianos, polacos y neerlandeses. Llegaron alemanes étnicos tanto de Brasil como de Alemania. - ¿Cómo se organizó el territorio en los inicios de la colonia?
Se utilizó el sistema alemán Waldhufendorf (parcelas largas desde un camino) y se dividió el territorio en "líneas" (picadas o caminos) a lo largo de las cuales se asentaban grupos de familias. - ¿Qué relación tuvo Carlos Culmey con la fundación de Eldorado?
Carlos Culmey fue otro empresario colonizador en Misiones. A fines de 1924, su compañía se fusionó con la de Schwelm, y administraron conjuntamente las colonias de Puerto Rico, Montecarlo y Eldorado bajo la "Compañía de Explotación de Bosques Eldorado".
La historia de Eldorado es un testimonio del esfuerzo pionero en la selva misionera, donde la visión de un empresario y la laboriosidad de inmigrantes de diversas procedencias se unieron para dar vida a una ciudad que hoy es un pilar del desarrollo provincial.
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