26/12/2015
Todos percibimos el mundo de manera única. Esta forma particular de ver, sentir e interpretar la realidad no es innata ni estática; se construye a lo largo de nuestra vida. A este complejo proceso lo denominamos construcción de la subjetividad.

Pero, ¿qué implica realmente la subjetividad? A diferencia de la verdad objetiva, que busca la conformidad con una realidad externa verificable, la subjetividad es la forma en que cada individuo percibe, interpreta y comprende el mundo. Está intrínsecamente ligada a nuestras experiencias, creencias, emociones y valores. Es nuestro filtro personal a través del cual interactuamos con el entorno.

Factores que Moldean Nuestra Subjetividad
Nuestra subjetividad no emerge en un vacío. Es un entramado dinámico influenciado por una multitud de factores que actúan e interactúan constantemente. Entre los más relevantes se encuentran:
- Las experiencias personales: Cada vivencia, grande o pequeña, deja una impronta en nuestra forma de ver el mundo y a nosotros mismos.
- El entorno de crianza: La familia y el ambiente en el que crecemos establecen las primeras bases de nuestras percepciones y valores.
- La educación y el conocimiento: Lo que aprendemos, formal e informalmente, amplía o restringe nuestros horizontes y marcos de referencia.
- Las creencias y los valores: Nuestro sistema de creencias, sean religiosas, filosóficas o personales, y nuestros valores fundamentales, guían nuestras interpretaciones y acciones.
- Los factores sociales y culturales: La sociedad y la cultura a la que pertenecemos imponen normas, discursos, expectativas y roles que influyen poderosamente en cómo nos entendemos y cómo percibimos a los demás.
- Los medios y la tecnología: En la era moderna, la información y las narrativas que consumimos a través de diversos canales mediáticos también juegan un papel crucial en la conformación de nuestra visión del mundo y de nosotros mismos.
Además, la construcción de la subjetividad está mediada por la construcción de la verdad. Es decir, lo que una sociedad o un grupo considera 'verdadero' en un momento dado (ya sea por ciencia, tradición, política o cualquier otro discurso dominante) influye en las normas, las prácticas y, en última instancia, en cómo se espera que los individuos piensen, sientan y actúen. Esta mediación se da a través de la interpretación y la selección de información, procesos que son inherentemente subjetivos y están sujetos a las influencias mencionadas.
La Subjetividad desde la Perspectiva Psicológica: La Teoría de González Rey
En el campo de la psicología, la subjetividad ha sido un concepto complejo y a menudo esquivo, históricamente excluido por enfoques más centrados en lo observable o lo puramente cognitivo. Sin embargo, teóricos como Fernando González Rey, basándose en la Perspectiva Histórico Cultural de Vygotsky, han desarrollado una teoría que coloca a la subjetividad en el centro del estudio de la personalidad.
Un Enfoque Basado en la Complejidad
La teoría de González Rey se fundamenta en los principios de la complejidad, buscando superar dicotomías tradicionales como individuo-sociedad o racional-emocional. Postula que los procesos psicológicos y sociales están articulados en niveles recursivos, donde los productos son a su vez productores de aquello que los causa. Esto implica una visión dinámica y no lineal de cómo nos construimos.
El Sentido Subjetivo: La Unidad Fundamental
El concepto central de esta teoría es el sentido subjetivo. A diferencia del 'significado' (más ligado a lo cognitivo y compartido socialmente), el sentido subjetivo es la unidad fundamental que integra procesos simbólicos y emocionales. Es la forma única en que una persona vive subjetivamente su experiencia. No está necesariamente ligado a la palabra y emerge de la tensión entre lo simbólico y lo emocional en una relación recursiva.

Configuraciones Subjetivas y la Personalidad
Los diversos sentidos subjetivos que emergen en la acción del sujeto se organizan en sistemas relativamente estables llamados configuraciones subjetivas. Estas configuraciones representan la organización subjetiva de un ámbito de la experiencia. La personalidad, desde esta perspectiva, no es un sistema fijo e invariable, sino un *momento* de la organización de la subjetividad individual, un sistema autoorganizador de la experiencia histórica del sujeto.
El Sujeto Activo y la Subjetividad Social
Esta teoría enfatiza el papel del sujeto como protagonista activo. El sujeto concreto, históricamente y socialmente configurado, no es simplemente un producto de las estructuras sociales o psicológicas, sino que tiene una capacidad generadora subjetiva. A través de sus acciones, produce sentidos subjetivos que pueden entrar en tensión con los sistemas normativos dominantes, generando alternativas. La subjetividad, por tanto, no se reduce a un estado interno; se articula en dos momentos interrelacionados recursivamente: el individual y el social. La subjetividad social es la integración de sentidos y configuraciones a través de diferentes espacios sociales, influyendo y siendo influenciada por la subjetividad individual.
Construyendo "Pequeños Ciudadanos": Un Ejemplo Histórico de Subjetivación
Para ilustrar cómo las fuerzas sociales y los discursos dominantes influyen en la construcción de la subjetividad, podemos observar el caso de la primera puericultura moderna en España e Hispanoamérica a principios del siglo XX, como se analiza en el texto 'Pequeños ciudadanos'. Lejos de ser solo una guía de salud infantil, la puericultura fue una práctica de subjetivación con objetivos claros.
Puericultura como Herramienta Biopolítica
En un contexto de construcción de Estados nacionales y preocupación por la salud colectiva, la crianza de los niños se convirtió en un asunto de interés público, una manifestación de la biopolítica. Los médicos emergieron como expertos que, a través de manuales y consejos, buscaban estandarizar las prácticas de crianza basadas en principios científicos, desplazando las tradiciones populares.

La Influencia de la Eugenesia y la Ciudadanía Ideal
Detrás de estos consejos médicos, a menudo subyacían ideas eugenésicas. La preocupación por la "degeneración de la raza" y la alta mortalidad infantil impulsó la necesidad de asegurar la salud física y moral de la nación mediante la crianza "científica". El objetivo no era solo criar niños sanos por su propio bien, sino formar adultos de provecho, futuros ciudadanos responsables, adaptados y autogobernados, alineados con los valores burgueses de trabajo, orden y progreso. La crianza se veía como una inversión en el futuro de la patria.
Prácticas Concretas de Subjetivación Infantil
Los manuales de puericultura ofrecían instrucciones detalladas para reglamentar la vida del bebé desde la cuna, sin dejar nada al azar. Estas prácticas buscaban moldear una determinada manera de ser niño:
- Reglamentación Fisiológica: Se imponían horarios estrictos para la alimentación, la limpieza y el sueño. El control de esfínteres debía lograrse tempranamente sentando al bebé en el orinal a horas fijas. Se promovía una "asepsia" física y moral, recelando del contacto físico excesivo. El bebé debía dormirse solo, sin ser mecido o arrullado, fomentando la autonomía desde temprano.
- Control del Movimiento: Durante los primeros meses, se recomendaba confinar al bebé a la cuna, limitando su contacto con el exterior y la estimulación. Aunque la exploración posterior era aceptada, el ejercicio físico debía ser moderado.
- Gestión Emocional: Se hacía gran énfasis en evitar asustar al niño con cuentos o historias terroríficas, buscando proteger su sistema nervioso y su "pureza". También se desaconsejaba mostrar preocupación excesiva ante caídas o intentos de autonomía (como aprender a andar), para no volver al niño temeroso o timorato, rasgos indeseables en el ciudadano ideal, seguro de sí mismo y capaz de controlar sus emociones.
- Socialización Normativa: Aunque la primera infancia se veía con cierta indiferenciación, en edades posteriores se reforzaban los roles de género binarios (juegos diferentes para niños y niñas). Se subrayaba la importancia del buen ejemplo adulto, ya que el niño imitaba lo que veía. Los premios y castigos debían usarse moderadamente para fomentar la interiorización de las normas y la responsabilidad individual, en lugar de la dependencia de la coacción externa.
Estas prácticas ilustran cómo los discursos dominantes de la época (eugenesia, biopolítica, ideal de ciudadano) se traducían en técnicas concretas diseñadas para producir un tipo específico de subjetividad infantil: la de un ser regulado, ordenado, responsable y autogobernado, listo para convertirse en un engranaje útil de la sociedad.
¿Cómo se Relacionan la Subjetividad y la Verdad?
El ejemplo de la puericultura nos muestra claramente que la construcción de la subjetividad está profundamente mediada por la construcción social de la verdad. Lo que los expertos médicos de la época consideraban la 'verdad científica' sobre la crianza (basada en el higienismo, el pasteurismo y las ideas eugenésicas) se convirtió en el fundamento de las normas y prácticas recomendadas. Esta 'verdad' no era neutral; estaba alineada con los objetivos biopolíticos y el ideal de ciudadano de la época. Las madres, al seguir estos consejos, no solo cuidaban la salud de sus hijos; participaban activamente en un proceso de subjetivación que buscaba moldear a los futuros miembros de la nación según un patrón deseado. Así, nuestra subjetividad se configura en diálogo (y a veces en tensión) con las 'verdades', discursos y normas que prevalecen en los diferentes espacios sociales e históricos que habitamos.
Preguntas Frecuentes sobre la Construcción de la Subjetividad
¿La subjetividad es fija o cambia?
Según las teorías exploradas, la subjetividad es un proceso dinámico y cambiante. Se construye y reorganiza continuamente a lo largo de la vida del individuo a través de sus experiencias, interacciones sociales y la evolución de sus propios sentidos subjetivos y configuraciones.

¿Es la subjetividad lo mismo que la personalidad?
La teoría de González Rey, por ejemplo, distingue entre ambos. La personalidad es vista como un *momento* o una forma de organización de la subjetividad individual en un punto dado. La subjetividad es un concepto más amplio que abarca no solo la organización individual (personalidad) sino también su articulación con la dimensión social.
¿Cómo influye la sociedad en mi subjetividad?
La sociedad influye de múltiples maneras: a través de las normas culturales, los valores compartidos, los discursos dominantes (como la ciencia, la moral, la política), las instituciones (familia, escuela, etc.) y las interacciones sociales. Estos elementos proporcionan los marcos dentro de los cuales se desarrollan nuestras experiencias y se construyen nuestros sentidos subjetivos.
¿Podemos "elegir" nuestra subjetividad?
Si bien la subjetividad no es una elección consciente total (está influenciada por factores históricos, sociales y no conscientes), el sujeto es visto como un agente activo con capacidad generadora. Esto implica que, aunque no controlemos todos los elementos, podemos producir sentidos subjetivos que entran en tensión con las normas existentes, abriendo posibilidades de cambio y resistencia a la simple reproducción de lo dado.
En resumen, la construcción de la subjetividad es un viaje permanente y complejo. Es el tejido que une nuestras experiencias internas con el vasto tapiz del mundo social y cultural en el que vivimos, un proceso que nos define y nos permite, a la vez, interactuar y transformar nuestra realidad.
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