¿Los menonitas construyen muebles?

Las Casas Tradicionales de los Menonitas

16/01/2017

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La comunidad menonita, con una notable presencia en México, especialmente en el estado de Chihuahua, ha cultivado un estilo de vida distintivo a lo largo de los años. Si bien las generaciones más jóvenes van adoptando nuevas formas, es posible adentrarse en el pasado para comprender cómo eran sus hogares tradicionales, un reflejo de sus creencias, costumbres y su profunda conexión con la tierra y la comunidad.

Estas viviendas no eran meras estructuras; eran el epicentro de su vida familiar y social, diseñadas para fomentar la cohesión y la autosuficiencia. La arquitectura, aunque adaptada a los materiales disponibles en cada región y época, mantenía una estructura base que facilitaba su particular modo de vida.

¿Qué fabrican los menonitas?
El maíz es un cultivo importante y representativo para los mexicanos, por su valor cultural, socioeconómico y ecológico. A nivel nacional, Chihuahua destaca como un estado productor de maíz amarillo con 1,244,356 toneladas de grano en 2021. En el Estado, los menonitas son líderes en la producción de este cultivo.

El Asentamiento y su Entorno

Los asentamientos menonitas, conocidos como campos, solían ubicarse lejos de las carreteras principales, inmersos en vastas extensiones de tierra dedicadas a la agricultura. Cada propiedad era típicamente grande, necesaria para albergar animales, herramientas y las tierras de cultivo. La entrada a la propiedad era a menudo un largo camino, flanqueado a cada lado por un huerto de frutas y uno de verduras. Estos huertos no solo proveían alimento, sino que también incluían flores, una constante decorativa tanto en el jardín como en el frente de la casa. Un detalle interesante era la presencia de puertas laterales en cada propiedad, que permitían una conexión directa y sencilla con el patio de los vecinos, simbolizando la cercanía y el espíritu comunitario.

La Arquitectura Tradicional: Estructura y Materiales

Originalmente, debido a la escasez de materiales en ciertas épocas, las casas se construían con lodo o adobe, un material accesible y adecuado para el clima. La estructura tradicional consistía en dos pisos, una disposición práctica para separar las áreas de vida y almacenamiento. En el primer piso se concentraban los espacios esenciales: la cocina, la alacena, la habitación de los padres y, ocasionalmente, algunas habitaciones de los hijos. El segundo piso se destinaba principalmente a más habitaciones o se utilizaba como almacén, ofreciendo flexibilidad según las necesidades de la familia.

Con el tiempo, a medida que mejoraba la situación económica y la disponibilidad de materiales, las técnicas de construcción evolucionaron, incorporando otros elementos, pero la estructura básica de dos pisos y la distribución interna tendieron a mantenerse, preservando la funcionalidad y el simbolismo de los espacios.

Un Recorrido por el Interior de la Casa Menonita

El corazón del hogar menonita tradicional se encontraba en el primer piso. Al entrar, usualmente se accedía directamente a la cocina. Este era un espacio multifuncional donde se preparaban y consumían los alimentos. La cocina albergaba la mesa familiar, un armario para guardar la vajilla y, de vital importancia, la estufa de leña. Esta estufa no solo servía para cocinar, sino que también era la principal fuente de calefacción para la casa, un elemento central en la vida cotidiana.

Adyacente a la cocina, en dirección norte para aprovechar una temperatura más fresca y evitar la luz solar directa, se encontraba la alacena, conocida en plautdietsch como Kuma. Este espacio funcionaba como despensa y almacén, guardando comida envasada, carnes curadas como piernas de puerco, y utensilios de cocina de mayor tamaño. Su orientación estratégica garantizaba la conservación de los alimentos en una época sin refrigeración eléctrica.

También en el primer piso se ubicaba la habitación de los padres, con nombres significativos como Atj Stow (habitación de la esquina) o Groote Stow (habitación grande). Esta habitación era más que un dormitorio; tenía un propósito social fundamental. Era aquí donde se recibían a las visitas, actuando como una sala de estar formal. Dentro de la Groote Stow se encontraban la cama de los padres, un sillón, una cama sencilla utilizada para almacenar cobijas y colchas, y dos armarios con un fuerte simbolismo de género.

El Glausschaup, un armario de vidrio, estaba reservado para la mujer. En él se guardaban los platos más especiales, a menudo heredados o recibidos como regalos significativos de madres, abuelas o tías. Era un lugar para objetos de valor sentimental y usualmente se mantenía fuera del alcance de los niños. En la esquina opuesta se encontraba el Atjschaup, el armario de la esquina, destinado a las pertenencias del hombre. Aquí se guardaban el dinero, documentos importantes, pasaportes, tabaco, licor, medicamentos y textos religiosos. Al igual que el Glausschaup, este armario protegía objetos valiosos y no era accesible para los niños, marcando una clara división de roles y posesiones dentro del hogar.

Espacios Privados y Comunitarios

Con el tiempo, algunas casas menonitas incorporaron una habitación adicional en el primer piso, llamada Somma Stow, o habitación de verano, reservada para las hijas. Este espacio servía como lugar de reunión social para las jóvenes, donde podían recibir amigos o novios, reflejando un espacio dedicado a la vida social de las mujeres jóvenes dentro de la estructura familiar.

Las habitaciones de los hijos e hijas, desde una edad temprana, solían estar separadas por género. Las de las hijas se ubicaban generalmente más cerca de la habitación de los padres, mientras que las de los hijos se encontraban más distantes, a menudo cerca del establo. Esta distribución no solo respondía a la separación de género, sino también a la preparación para los roles futuros: las hijas más cercanas al centro del hogar y los hijos con mayor proximidad a las labores agrícolas y los animales.

El establo era una parte integral de la propiedad y, en muchos casos, estaba conectado directamente a la casa, usualmente contiguo a la cocina. En él se alojaban los caballos, esenciales para las labores del campo, subrayando la interdependencia entre la vivienda y su actividad principal, la agricultura.

El segundo piso, como se mencionó, funcionaba principalmente como almacén. Sin embargo, una de estas habitaciones a menudo se reservaba para los hijos recién casados. Era una costumbre menonita que las parejas jóvenes vivieran con los padres hasta que su situación económica les permitiera establecer su propio hogar, y esta habitación les proporcionaba un espacio semi-independiente durante esa etapa de transición.

Servicios y Simplicidad

A diferencia de las comodidades modernas, los baños o letrinas se encontraban tradicionalmente fuera de la casa, ubicados al fondo de la propiedad. Esta disposición buscaba mantener los olores alejados de la vivienda principal. De manera similar, el cuarto de lavar o lavandería también se encontraba en otra parte del patio. Este espacio no solo se utilizaba para lavar la ropa, sino que a menudo servía también como lugar para bañarse. Una alternativa para el baño era en la cocina, aprovechando el calor de la estufa de leña para calentar agua.

La estética de las casas menonitas tradicionales se caracterizaba por una marcada sencillez y uniformidad. Las paredes interiores y exteriores eran típicamente de color blanco. Las cortinas solían ser de colores oscuros, como verde oscuro, para minimizar la entrada de luz solar y ayudar a mantener las habitaciones frescas durante los meses cálidos.

Esta sencillez externa era deliberada. La riqueza o pobreza de una familia no se manifestaba en la apariencia exterior de su casa. Las diferencias económicas se percibían principalmente en la cantidad y calidad de los muebles dentro del hogar y, notablemente, en los platos guardados en el Glausschaup. Las familias más acaudaladas poseían más muebles, mientras que las más pobres tenían menos. Sin embargo, desde fuera, todas las casas mantenían una apariencia modesta y uniforme, en línea con sus principios de humildad y comunidad.

Muebles con Historia: La Tradición Menonita

El mobiliario en las casas menonitas no era solo funcional; representaba una rica tradición cultural traída por los inmigrantes desde Europa. Originaria de la región del delta del Vístula en Polonia, esta tradición se desarrolló a partir de costumbres populares (como los muebles pintados de los Kashubians) y tradiciones gremiales (ebanistas de Danzig y Elblag que creaban piezas finas para la clase alta polaca), influenciada también por el estilo Biedermeier del siglo XIX.

Los menonitas, al establecerse en esta región en el siglo XVI, adoptaron y adaptaron estas formas, haciendo suya la tradición del Vístula Delta. Cuando emigraron a América del Norte en el siglo XIX, llevaron consigo esta herencia en la mente y las manos de sus hábiles artesanos. Los muebles menonitas inmigrantes se caracterizaban por ser grandes, robustos y construidos principalmente de fresno o pino. Se decoraban con incrustaciones de chapa, pintura o tinte.

¿Cómo eran las viviendas de los menonitas?
Por falta de materiales en aquel entonces, las casas eran hechas de lodo y eran de dos pisos. En el primer piso se encontraban la cocina, la alacena, la habitación de los padres, y a veces algunas habitaciones de los hijos. En el segundo piso eran mayormente ya sea habitaciones o lo tenían como almacén.13 mar 2023

El mobiliario incluía piezas distintivas con nombres en plautdietsch, como el baúl de dote (K jist), el armario de esquina (Akjschaup), camas extraíbles (Bad, Loaga, Bocht), cunas (Waej), bancos para dormir (Schlopbenkj) o descansar (Ruebenkj), armarios para ropa (Kjleedaschaup), armarios de pared (Miaschaup), el ya mencionado armario de vidrio (Glasschaup) y mesas (Desch). Utilizaban técnicas de ensamblaje sólidas como la llave de mariposa, cola de milano, espiga y mortaja, lengüeta y ranura, y pasadores de madera, además de una técnica menos común llamada cuña de listón.

Esta tradición artesanal floreció en sus nuevas colonias. Sin embargo, hacia principios del siglo XX, comenzó a declinar. Los menonitas más acomodados empezaron a adquirir muebles producidos en masa, disponibles en grandes ciudades o por catálogo, que seguían los gustos predominantes de la época. Los hábiles ebanistas menonitas no podían competir con los bajos precios de los muebles de fábrica y redirigieron sus habilidades hacia la agricultura, la construcción u otros negocios. A pesar de su declive en la producción, estos muebles tradicionales son hoy valorados por su historia y artesanía, preservados en museos como testigos de una tradición migrante.

La Casa como Centro de la Comunidad

La arquitectura y la disposición de las casas menonitas estaban intrínsecamente ligadas a sus fuertes lazos comunitarios y costumbres. La posibilidad de acceder fácilmente a los patios vecinos a través de puertas laterales facilitaba la interacción social espontánea.

Muchas de sus tradiciones se desarrollaban en el ámbito doméstico o implicaban la participación de múltiples hogares. La preparación de los Kringel, un pan especial para bodas y funerales, era un acto de hermandad que comenzaba en una casa (la de la novia o el difunto) donde las jóvenes se reunían para preparar la masa con ingredientes aportados por cada familia. Luego, cada familia horneaba su porción en su propio hogar y la llevaba al evento, asegurando la participación de todo el campo.

La limpieza comunitaria de la casa para estas ocasiones especiales también ejemplifica cómo el hogar se convertía en un punto de encuentro para la ayuda mutua. Más recientemente, en las bodas, la tradición de que cada familia aporte un platillo en lugar de que los anfitriones paguen todo sigue demostrando la solidaridad, a menudo con la comida preparada en cada hogar.

El hogar también era el destino de la ayuda comunitaria en momentos de necesidad. La costumbre de visitar a las madres con recién nacidos y llevarles comidas durante las primeras semanas es una práctica que alivia la carga de la familia y fomenta la recuperación de la madre, con una lista organizada de voluntarios que preparan alimentos en sus propias casas.

Aunque no directamente ligadas a la estructura de la casa, las redes de apoyo como el Brantordnung (seguro voluntario contra incendios) y la Arme Kas (fondo para los pobres) operaban a nivel de colonia, demostrando que la seguridad y el bienestar se concebían de forma colectiva, extendiendo el concepto de apoyo mutuo más allá de los límites físicos de la propiedad individual.

Evolución y Permanencia

Con el crecimiento económico y la mayor integración con la sociedad externa, las casas menonitas han experimentado cambios. Las construcciones modernas pueden diferir significativamente de los diseños tradicionales de lodo y dos pisos, incorporando materiales y estilos contemporáneos. Sin embargo, la esencia de la comunidad y muchas de las costumbres que se desarrollaban en y alrededor del hogar, especialmente aquellas relacionadas con la ayuda al prójimo, persisten, manteniendo viva una parte fundamental de su identidad cultural.

Preguntas Frecuentes sobre las Casas Menonitas Tradicionales

¿De qué materiales se construían originalmente las casas?

Originalmente, muchas casas se construían con lodo o adobe, debido a la disponibilidad de materiales en las regiones donde se asentaban.

¿Por qué las casas tenían dos pisos?

La estructura de dos pisos era práctica, permitiendo separar las áreas de vida en el primer piso de los espacios de almacenamiento o habitaciones adicionales en el segundo.

¿Qué era la Kuma?

La Kuma era la alacena o despensa, ubicada estratégicamente en dirección norte para mantener una temperatura fresca y conservar los alimentos.

¿Qué función tenía la Groote Stow?

La Groote Stow, o habitación grande, era la habitación de los padres y también funcionaba como sala de estar formal para recibir visitas.

¿Por qué el baño estaba afuera?

La letrina o baño se ubicaba fuera de la casa, generalmente al fondo de la propiedad, para evitar que los olores estuvieran cerca de la vivienda principal.

¿Cómo se mostraba la riqueza en las casas?

La riqueza no se exhibía en el exterior de la casa, sino en la cantidad y calidad de los muebles y los platos especiales guardados en el Glausschaup.

¿Qué tipo de muebles eran típicos?

Los muebles tradicionales incluían baúles de dote, armarios de esquina y de vidrio, camas extraíbles, cunas, bancos y armarios, a menudo robustos y decorados, siguiendo una tradición artesanal europea.

¿Siguen construyendo casas de la misma manera?

Con el tiempo, la arquitectura ha evolucionado incorporando nuevos materiales y estilos, aunque la estructura básica y algunas características tradicionales pueden persistir en algunos casos.

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