17/05/2019
Juan Bautista Alberdi fue uno de los pensadores más influyentes en la historia argentina, el arquitecto intelectual detrás de la Constitución Nacional de 1853. Su vida estuvo marcada por el exilio y la constante reflexión sobre el futuro de su patria, plasmada en obras fundamentales. Entre los lugares que habitaron su destierro, hay uno que cobra una relevancia especial: la casa en Valparaíso, Chile, donde dio forma a las ideas que sentarían las bases del Estado argentino moderno. Esta residencia, testigo silencioso de un momento crucial, enfrenta hoy incertidumbre, generando preocupación en quienes valoran su legado histórico.

La Quinta Las Delicias, ubicada en la vibrante ciudad portuaria de Valparaíso, fue el refugio y taller de Alberdi durante años decisivos. Fue allí, en 1852, tras conocerse la noticia de la derrota de Juan Manuel de Rosas en la Batalla de Caseros, donde Alberdi se encerró con la urgencia del momento histórico para escribir su obra cumbre: "Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina". Este libro no era una simple reflexión; era un proyecto de país, un manual práctico para los constituyentes que debían organizar la nación tras décadas de conflictos internos.
Alberdi adquirió la Quinta Las Delicias en 1849. En aquel entonces, la propiedad aún estaba en construcción, y él mismo se encargó de conseguir el material necesario para completarla. Vivió en ella hasta 1855, cuando partió hacia París para asumir funciones diplomáticas como embajador de la Confederación Argentina ante el gobierno de Napoleón III. Durante esos años en Valparaíso, la quinta no fue solo un lugar de trabajo intelectual, sino un hogar. Según relatos, Alberdi disfrutaba tocando el piano en los almuerzos dominicales, compartiendo la mesa con otras familias de exiliados argentinos que, como él, habían encontrado asilo en Chile huyendo del régimen rosista. La casa se convirtió en un centro de reunión, un pedazo de patria en el destierro.
El deseo de Alberdi de regresar a la Argentina nunca se apagó. Por ello, quiso conservar la quinta. Al marcharse a Europa, decidió alquilarla a un pastor protestante. José Ignacio García Hamilton, autor de una biografía novelada sobre Alberdi, relata que no lo hizo tanto por el rédito económico, sino porque confiaba en que un hombre de fe cuidaría bien de sus queridas plantas y el jardín. La esperanza de volver y habitarla nuevamente se mantuvo viva durante casi treinta años. Recién sobre el final de su vida, cuando la posibilidad de un regreso definitivo se había desvanecido, decidió venderla.
La casa, sin embargo, no estuvo exenta de infortunios. En 1877, una violenta inundación azotó la zona. El torrente de agua derribó la tapia exterior de la quinta y arrancó de raíz árboles que Alberdi apreciaba, como el naranjo y la higuera. El jardín quedó cubierto por una capa de ripio de un metro de altura. El agua también penetró en la casa, causando estragos en baúles y muebles. Objetos personales de gran valor sentimental e histórico para Alberdi resultaron destruidos. Entre ellos, lamentablemente, se perdieron el busto de Rivadavia y el retrato de San Martín que el propio Alberdi había tenido a la vista en su escritorio mientras redactaba las "Bases".
La noticia de la inundación y los daños causados en su quinta afectó profundamente a Alberdi. En una carta a Francisco Villanueva, su administrador en Valparaíso, expresó su pesar y, con una mezcla de resignación y autocrítica, se culpó por haber estado 22 años sin habitar él mismo la casa que había comprado con ese fin. "Tal pérdida es poca cosa para el que tiene muchas casas pero es seria para el que no tiene otra. Al fin, era un techo, un hogar que me ligaba al suelo americano", escribió, evidenciando el profundo arraigo emocional que sentía por esa propiedad. A pesar del desastre, manifestó su deseo de ir a ver cómo repararlo, un testimonio más de su anhelo de volver.
Aunque deseaba regresar, Alberdi nunca más volvió a Valparaíso. En 1879, después de 41 años de ausencia, pisó suelo argentino nuevamente, llegando a Buenos Aires. Sin embargo, su estadía fue breve y marcada por nuevas polémicas políticas. En 1881, ya sin esperanzas de establecerse nuevamente en Chile, vendió la Quinta Las Delicias a través de su apoderado, Carlos Lamarca. El comprador fue el Seminario de San Rafael, una institución religiosa contigua a la propiedad. Con el tiempo, el seminario daría lugar a una escuela primaria que hoy pertenece al obispado de Valparaíso, y es en el predio de esta escuela donde aún se mantiene en pie la casa de dos pisos que fue de Alberdi.

La Quinta Las Delicias se erige hoy en medio de un entorno cambiante. Las obras de remodelación y nueva construcción de la escuela que la rodea han generado preocupación. La demolición de un gimnasio cercano y la edificación de nuevas estructuras hacen temer por la integridad o incluso la supervivencia de la casa histórica. "No se sabe si la van a demoler. Queremos que se conserve, la queremos rescatar", manifestó Lidia Jorge, una académica argentina que investiga la labor de los proscriptos en Chile, reflejando el sentimiento de una comunidad que ve en esa casa un símbolo invaluable.
Un grupo de argentinos, consciente del peligro que corre la propiedad, ha iniciado gestiones para protegerla. Han presentado un pedido formal a la Junta Chilena de Estudios Históricos solicitando que la Quinta Las Delicias sea declarada monumento histórico nacional. De lograrse esta declaración, se obtendrían herramientas legales para asegurar su preservación. El propósito de este grupo va más allá de la mera conservación; buscan establecer en la quinta la "Casa del proscripto", un espacio conmemorativo dedicado no solo a Juan Bautista Alberdi, sino a todos los argentinos que durante diversas etapas de la historia encontraron asilo en Chile por razones políticas, creando así un puente tangible entre la historia de ambos países.
El entorno de la casa también ha cambiado drásticamente. Donde en 1849 corría un pequeño curso de agua conocido como "el estero de los Reyes Lavados", hoy se extiende la transitada Avenida Argentina. A poca distancia de la casa, desde 1985, se levanta un monumento en honor al autor de las "Bases", erigido por el gobierno argentino, recordando su paso y su legado en la ciudad portuaria chilena.
La vida de Juan Bautista Alberdi (1810-1884) fue tan prolífica como errante. Abogado, jurista, economista, político, diplomático, escritor y músico, es considerado uno de los librepensadores más influyentes del siglo XIX en Hispanoamérica y el máximo representante del liberalismo argentino. Nació en San Miguel de Tucumán. Quedó huérfano de madre al nacer y de padre a los 11 años. Se trasladó a Buenos Aires para estudiar, pero su espíritu inquieto lo llevó a cambiar de rumbo y de universidad varias veces, completando sus estudios y obteniendo su doctorado en jurisprudencia ya en el exilio, entre Montevideo y Chile.
Durante sus años de formación en Buenos Aires, desarrolló una profunda pasión por la música, llegando a componer obras y escribir un libro sobre el tema, "El espíritu de la música" (1832). Fue en esta época donde se vinculó con el Salón Literario y la Generación del 37, un grupo de jóvenes intelectuales que buscaban renovar las ideas políticas y sociales de Argentina, oponiéndose al centralismo y al autoritarismo, y adhiriendo a los principios de la democracia liberal.
Su abierta oposición al gobierno de Juan Manuel de Rosas lo llevó al exilio en 1838. Primero se refugió en Montevideo, donde continuó su actividad periodística y literaria, satirizando al régimen rosista en obras de teatro como "El gigante Amapolas". En 1843, escapando del sitio a Montevideo, se trasladó a París, donde estudió a fondo "El espíritu de las leyes" de Montesquieu y tuvo el memorable encuentro con el General José de San Martín. Ese mismo año viajó a Valparaíso, Chile, donde revalidó su título y ejerció la abogacía, ganando gran prestigio.

Fue en Chile donde se dedicó a estudiar la Constitución de los Estados Unidos, buscando elementos que pudieran adaptarse a la realidad argentina. Este trabajo culminó en "Bases y puntos de partida...", la obra que lo catapultaría a la fama y lo convertiría en el ideólogo de la Constitución de 1853. En este texto, Alberdi plasmó su visión de un país organizado bajo principios liberales, con un fuerte énfasis en la propiedad privada, la inmigración europea como motor de progreso ("Gobernar es poblar" se convirtió en su lema) y la libertad económica como base de la riqueza nacional. Su visión contrastaba con el estatismo heredado de la colonia española, al que consideraba un obstáculo para el desarrollo.
Tras la sanción de la Constitución, Justo José de Urquiza, primer presidente de la Confederación Argentina, le encomendó misiones diplomáticas en Europa. Su tarea principal era lograr el reconocimiento de la Confederación y evitar que las potencias europeas reconocieran al Estado de Buenos Aires, que se había separado. Alberdi cumplió con éxito esta difícil misión, pero al hacerlo, se ganó la enemistad de figuras como Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento. Esta rivalidad se agudizó años más tarde, cuando Alberdi se opuso firmemente a la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, una postura que le valió duras críticas y acusaciones de traición por parte de sus adversarios políticos.
En 1878, después de décadas en el exterior, Alberdi regresó a Argentina, electo diputado por su provincia natal, Tucumán. Durante este breve período, se vio envuelto en los conflictos políticos de la época, como la federalización de Buenos Aires. Aunque fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires, su regreso no estuvo exento de dificultades. La oposición de Mitre, que controlaba el influyente diario La Nación, le impidió obtener nuevos cargos diplomáticos y dificultó la publicación oficial de sus Obras Completas. Abrumado por este clima político adverso, Alberdi decidió regresar a Francia en 1881.
Falleció en Neuilly-sur-Seine, cerca de París, el 19 de junio de 1884. Su deseo era ser enterrado en el Cementerio Père Lachaise de París, donde incluso había adquirido una tumba, pero sus albaceas decidieron sepultarlo inicialmente en Neuilly. Años después, en 1889, sus restos fueron repatriados a Argentina por decreto presidencial. Tras recibir honores en la Catedral de Buenos Aires y descansar temporalmente en el Cementerio de la Recoleta, sus restos fueron trasladados finalmente en 1991 a la Casa de Gobierno de Tucumán, cumpliendo así, de alguna manera, su anhelo de descansar en su tierra natal.
El legado de Alberdi trasciende sus obras escritas. Es el padre intelectual de la organización constitucional argentina y un defensor incansable de la libertad y el progreso. Su figura ha sido objeto de numerosos homenajes a lo largo de la historia argentina. El 29 de agosto, fecha de su nacimiento, se celebra el Día del Abogado en Argentina en su honor. Su imagen ha figurado en billetes de curso legal, y lleva su nombre una ciudad en Paraguay, en reconocimiento a su defensa de ese país durante la Guerra de la Triple Alianza, e incluso se le otorgó la nacionalidad paraguaya honoraria póstuma en 2010. Existe un "Himno de Alberdi" que forma parte del repertorio escolar.
| Año | Acontecimiento/Obra Clave |
| 1810 | Nacimiento en San Miguel de Tucumán |
| 1837 | Publicación de "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho" |
| 1838 | Inicio del exilio en Montevideo |
| 1843 | Llegada a Valparaíso, Chile |
| 1849 | Adquisición de la Quinta Las Delicias |
| 1852 | Redacción y publicación de "Bases y puntos de partida..." |
| 1853 | Sanción de la Constitución Argentina (inspirada en sus "Bases") |
| 1855 | Comienzo de su misión diplomática en Europa |
| 1862 | Publicación de "De la anarquía y sus dos causas principales..." |
| 1878 | Regreso a Argentina, electo Diputado por Tucumán |
| 1881 | Venta de la Quinta Las Delicias y regreso a Francia |
| 1884 | Fallecimiento en Neuilly-sur-Seine |
| 1889 | Repatriación de sus restos a Argentina |
| 1991 | Traslado final de sus restos a la Casa de Gobierno de Tucumán |
La historia de la casa de Valparaíso es un recordatorio conmovedor de los años de exilio de Alberdi, un período de intensa producción intelectual forjada lejos de su tierra. La lucha actual por su preservación subraya la importancia de conservar los espacios físicos ligados a figuras fundamentales de la historia, no solo como edificios, sino como testimonios tangibles de los procesos que dieron forma a las naciones. La posible "Casa del proscripto" en Valparaíso sería un justo homenaje a Alberdi y a tantos otros que, desde el destierro, nunca dejaron de pensar en Argentina.

Preguntas Frecuentes sobre Juan Bautista Alberdi
¿Dónde se encuentra exactamente la Quinta Las Delicias en Valparaíso?
Actualmente, la casa histórica, conocida como Quinta Las Delicias, forma parte de las instalaciones de una escuela primaria perteneciente al obispado de Valparaíso, ubicada en el mismo sitio donde Alberdi la tuvo. Se encuentra frente a la actual Avenida Argentina.
¿Está abierta al público la casa donde Alberdi escribió las "Bases"?
Según la información disponible, la casa forma parte de una institución educativa privada y no hay indicación de que esté abierta al público como museo. Sin embargo, existe un movimiento ciudadano que busca su preservación y eventualmente convertirla en un espacio conmemorativo, la "Casa del proscripto", lo que podría cambiar su estatus en el futuro.
¿Por qué se considera tan importante la obra "Bases y puntos de partida..."?
"Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina" es fundamental porque fue el principal documento inspirador y la base intelectual sobre la cual se redactó la Constitución Nacional Argentina de 1853, que sentó las bases para la organización del Estado argentino moderno, estableciendo principios de libertad, propiedad y organización institucional que perduran.
¿Dónde descansan actualmente los restos de Juan Bautista Alberdi?
Los restos de Juan Bautista Alberdi descansan en un nicho en la Casa de Gobierno de su provincia natal, Tucumán, desde el año 1991. Aunque tuvo enterramientos temporales y cenotafios en otros lugares como el Cementerio de la Recoleta en Buenos Aires y Père Lachaise en París, su lugar de descanso final es en Tucumán, cumpliendo así su deseo de estar en su tierra.
¿Qué significa el lema "Gobernar es poblar"?
Este famoso lema, acuñado por Alberdi en las "Bases", resume su convicción de que el progreso y la prosperidad de Argentina dependían fundamentalmente del aumento de su población, especialmente a través de la inmigración de europeos, a quienes veía como portadores de la cultura del trabajo, la industria y la civilización necesarias para desarrollar el vasto territorio argentino.
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