¿Qué había antes de la casa rosada?

Historia y Construcción de la Casa Rosada

24/06/2024

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La Casa Rosada, el emblemático palacio que sirve como sede del Poder Ejecutivo de la República Argentina, es mucho más que un simple edificio. Es un testigo silencioso de siglos de historia, un palimpsesto arquitectónico donde cada capa cuenta una parte de la fascinante evolución de Buenos Aires y del país. Su ubicación estratégica sobre las antiguas barrancas que daban al Río de la Plata no es casual; desde los albores de la ciudad, este solar ha sido el corazón del poder político, adaptándose y transformándose con cada era.

¿Quién construyó la Casa Rosada en Argentina?
El arquitecto Francisco Tamburini diseñó el proyecto y dirigió las obras que dieron a la Casa Rosada su definitiva estructura y ornamentación.

La historia de este sitio comienza casi con la fundación misma de Buenos Aires. No nació como la Casa Rosada que hoy admiramos, sino como una estructura defensiva primordial, esencial para la supervivencia del incipiente asentamiento español. Entender quién construyó la Casa Rosada implica, en realidad, desentrañar un proceso largo y complejo que involucró a múltiples figuras y proyectos a lo largo de más de tres siglos.

Los Cimientos Coloniales: Del Fuerte al Castillo

El origen más remoto del lugar donde hoy se asienta la Casa Rosada se remonta a 1580, con la segunda fundación de Buenos Aires por Juan de Garay. Consciente de la necesidad de protección, Garay ordenó la construcción de una zanja y terraplenes. Esta rudimentaria defensa dio origen a lo que se conocería como el "Real Fortaleza de San Juan Baltasar de Austria". Era una estructura modesta, pero vital en un territorio aún hostil y en disputa.

Pocos años después, en 1595, el gobernador Fernando de Zárate impulsó una mejora significativa. Mandó levantar una fortificación amurallada de 120 metros por lado, equipada con foso y puente levadizo. Esta construcción se ubicó en la manzana delimitada por las actuales calles Rivadavia, Balcarce e Hipólito Yrigoyen, y la Avenida Paseo Colón, aprovechando la ventaja defensiva que ofrecían las barrancas naturales hacia el río.

El siglo XVIII trajo consigo la necesidad de una fortificación aún más robusta. A principios de esta centuria, se erigió un fuerte sólido, íntegramente de ladrillos, con murallas y bastiones que demostraron una mayor perdurabilidad. Esta estructura, completada hacia 1720, recibió el nombre de "Castillo de San Miguel". Este fuerte de ladrillos sería el asiento del poder español durante el resto del período colonial, albergando a gobernadores y virreyes.

El Fuerte en la Era de la Independencia

Con la llegada de la Revolución de Mayo y la posterior Independencia, el antiguo Castillo de San Miguel no perdió su relevancia. Aunque concebido por la corona española, el edificio, con pocas reformas iniciales, se convirtió en la sede de las nuevas autoridades patrias. Las Juntas de Gobierno, los Triunviratos, los Directores Supremos y los Gobernadores de Buenos Aires despacharon desde sus aposentos. Incluso el primer presidente argentino, Bernardino Rivadavia, utilizó este histórico edificio como sede de gobierno.

Rivadavia, ya en 1820, introdujo algunas modificaciones significativas. Sustituyó el viejo puente levadizo del fuerte por un pórtico neoclásico, adaptando la estructura a los gustos arquitectónicos de la época y a su nueva función como palacio republicano más que como fortaleza militar. Sin embargo, con el tiempo y los vaivenes políticos, el edificio sufrió abandono y demoliciones parciales.

El Renacer del Sitio y el Nacimiento del Color

La importancia del solar como sede del gobierno central fue reafirmada a partir de 1862. El presidente Bartolomé Mitre se instaló en la antigua residencia oficial, emprendiendo un proceso de remozamiento para adecuarla a las necesidades del Poder Ejecutivo Nacional. Fue su sucesor, Domingo Faustino Sarmiento, quien dio un paso crucial en la transformación del edificio y en la creación de su identidad visual más distintiva.

Sarmiento decidió embellecer la morada presidencial. Ordenó la creación de jardines a su alrededor y, lo más notable, mandó pintar las fachadas de color rosado. Existen varias teorías sobre el origen de este color icónico, desde la mezcla de cal con sangre de vaca (un método común para fijar la pintura y la humedad) hasta una intención política de simbolizar la unión entre los colores de los partidos dominantes de la época: el blanco de los unitarios y el rojo de los federales, que juntos formarían el rosa. Sea cual sea la razón exacta, el color rosado se convirtió en un rasgo característico que se mantuvo a lo largo del tiempo.

Las Nuevas Construcciones: Correos y Palacio de Gobierno

El sitio no solo albergaba el viejo fuerte reformado. Las barrancas hacia el río fueron aprovechadas para otras construcciones importantes. En 1855, bajo la dirección del arquitecto inglés Eduardo Taylor, se levantó la "Aduana Nueva" o "Aduana de Taylor". Este fue uno de los primeros grandes edificios públicos de Buenos Aires, una estructura semicircular de cinco pisos de depósitos y cincuenta y un almacenes abovedados, con una torre central y un muelle. Estaba ubicada lindando con las paredes posteriores del Fuerte y orientada hacia el río. Aunque fundamental para el comercio de la época, esta aduana fue demolida casi por completo años después para la construcción de Puerto Madero, quedando solo su base sepultada bajo la actual Plaza Colón, algunos de cuyos restos pueden visitarse en el Museo de la Casa Rosada.

La construcción de la actual Casa de Gobierno, tal como la conocemos en su conjunto, comenzó en etapas. En 1873, durante la presidencia de Sarmiento, se ordenó construir un moderno edificio para el Departamento de Correos y Telégrafos. Este se levantó en la esquina de Balcarce e Hipólito Yrigoyen, en el espacio que había dejado libre la demolición del ala sur del antiguo Fuerte. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto sueco Carlos Kihlbrg, quien diseñó un edificio con una mezcla de estilos neorrenacentista italiano y detalles afrancesados, dotándolo de una imponencia considerable para la época.

La presencia de este flamante y moderno Palacio de Correos hizo que el antiguo Fuerte, que aún servía como sede de gobierno, luciera insignificante en comparación. El presidente Julio Argentino Roca, sucesor de Sarmiento, decidió que era necesario dotar al Poder Ejecutivo de un edificio a la altura de la nueva nación. Encomendó al departamento de ingenieros civiles un proyecto de ensanche y reparaciones.

Se aprobó el proyecto de otro arquitecto sueco, Enrique Aberg. Su propuesta fue radical: la demolición completa de lo que quedaba del viejo Fuerte y la construcción de un edificio nuevo, similar en estilo y dimensiones al ya existente Palacio de Correos, pero ubicado en la esquina opuesta (Balcarce y Rivadavia). Para diferenciarlo y adaptarlo a su función presidencial, Aberg incorporó una galería balcón en el primer piso, ideal para que las autoridades pudieran observar fiestas y desfiles. La ejecución de este proyecto marcó el fin definitivo del antiguo Fuerte, aunque algunos de sus muros y una tronera se conservan y pueden verse en el Museo de la Casa de Gobierno, contiguos a los restos de la Aduana de Taylor.

La Unión Emblemática: El Arco de Tamburini

Con dos edificios majestuosos y casi idénticos flanqueando la Plaza de Mayo (el Palacio de Correos de Kihlbrg y el nuevo Palacio de Gobierno de Aberg), surgió la necesidad de integrarlos. No solo por razones estéticas, que requerían una fachada unificada, sino también por necesidades funcionales y de espacio para el creciente aparato estatal. La tarea de unir ambos palacios fue encomendada al arquitecto italiano Francisco Tamburini.

Tamburini concibió la idea de un gran arco central que serviría como pórtico de acceso principal y elemento unificador. Este arco se ubicó en la línea de la calle Balcarce, marcando la entrada en el número 50. Su diseño buscaba dialogar con el entorno preexistente, como los restos de la Aduana Nueva y la Recova Vieja, que también se organizaban en torno a ejes principales con ingresos enfatizados por arcos. El diseño de Tamburini no solo unió físicamente los dos edificios, sino que también les otorgó una identidad arquitectónica única y armoniosa, creando la silueta que hoy reconocemos instantáneamente como la Casa Rosada.

Francisco Tamburini no solo diseñó el arco central, sino que también dirigió las obras que dieron a la Casa Rosada su estructura definitiva y ornamentación. Bajo su supervisión, se completó el conjunto edilicio, configurando un palacio que ocupa casi una manzana completa.

El Palacio Final: Estructura y Características

El edificio resultante del proceso constructivo se desarrolla en tres niveles sobre la calle Balcarce y en cuatro niveles, más un subsuelo que alberga las galerías del Museo de la Casa de Gobierno, sobre la Avenida Paseo Colón, aprovechando la pendiente natural de las antiguas barrancas.

La concepción arquitectónica buscó maximizar la iluminación y ventilación natural. La mayoría de los locales originales ubicados en las tres fachadas principales cuentan con ventilación e iluminación directa. Los espacios internos se organizaron alrededor de patios de aire y luz, rodeados por galerías. Originalmente, casi todos estos patios internos estaban coronados con claraboyas para optimizar la entrada de luz cenital, aunque hoy solo perduran dos de ellas.

La estructura original del edificio es robusta, compuesta por muros portantes de mampuestos con espesores variables, característicos de la construcción de la época. Las losas se apoyan simplemente sobre bovedillas de ladrillos, utilizando perfiles de acero o madera según el sector de la construcción. Este sistema constructivo, sólido y tradicional, ha permitido que el edificio perdure a lo largo de los años, soportando el paso del tiempo y los avatares de la historia.

El conjunto edilicio, tal como fue completado bajo la dirección de Tamburini y unificando las obras de Kihlbrg y Aberg, fue inaugurado oficialmente en 1898, durante la segunda presidencia del general Julio Argentino Roca. Así, lo que comenzó como un simple foso y terraplén en 1580, se transformó a través de siglos de adiciones, demoliciones y reconstrucciones en el imponente palacio presidencial que hoy conocemos.

La Casa Rosada es, por lo tanto, la obra de muchos constructores y arquitectos a lo largo de la historia, cada uno dejando su impronta en el solar y en la edificación. Desde los ingenieros militares coloniales que levantaron el Fuerte, pasando por arquitectos como Eduardo Taylor (Aduana), Carlos Kihlbrg (Correos), Enrique Aberg (Palacio de Gobierno) y, fundamentalmente, Francisco Tamburini, quien logró la integración final que le dio su forma característica.

Evolución Arquitectónica del Solar

Año/PeríodoEstructura PrincipalCaracterísticas ClaveFiguras Relevantes
1580Fuerte inicial (Zanja y Terraplenes)Defensa rudimentariaJuan de Garay
1595Fuerte amurallado120m lado, foso, puente levadizoFernando de Zárate
Principios S. XVIIICastillo de San Miguel (Ladrillo)Muros y bastiones sólidos-
1820Fuerte reformadoPórtico neoclásico (sustituye puente levadizo)Bernardino Rivadavia
1855Aduana Nueva (de Taylor)Edificio semicircular, 5 pisos, muelleEduardo Taylor
1862-1868Antiguo Fuerte remozadoSede de gobierno renovadaBartolomé Mitre
1868-1874Antiguo Fuerte pintado de rosadoAñadido de jardines, color icónicoDomingo F. Sarmiento
1873Palacio de Correos y TelégrafosNeorrenacimiento italiano, afrancesadoCarlos Kihlbrg
~1880sPalacio de Gobierno (similar a Correos)Demolición del Fuerte, galería balcónEnrique Aberg, Julio A. Roca
1886Unión de edificiosGran arco central, estructura definitivaFrancisco Tamburini, Julio A. Roca
1898Inauguración oficialConjunto edilicio completoJulio A. Roca

Preguntas Frecuentes sobre la Casa Rosada

¿Por qué la Casa Rosada es de color rosa?

Existen varias teorías. Una sostiene que se utilizaba sangre de vaca mezclada con cal como fijador para la pintura, lo que le daba un tono rosado. Otra teoría popular indica que el presidente Sarmiento ordenó pintarla de ese color para simbolizar la unión de los colores de los dos principales partidos políticos de la época: el blanco de los unitarios y el rojo de los federales.

¿Qué había en el lugar antes de la Casa Rosada?

El solar ha sido siempre sede de autoridades. Inicialmente fue un fuerte colonial (Fuerte de San Juan Baltasar de Austria, luego Castillo de San Miguel). Posteriormente, sobre las barrancas cercanas, se construyó la Aduana Nueva de Taylor y, en el lugar del fuerte, el Palacio de Correos y el Palacio de Gobierno que luego se unieron para formar la actual Casa Rosada.

¿Quién fue el principal arquitecto de la Casa Rosada?

La Casa Rosada actual es el resultado de la unión de dos edificios preexistentes. El Palacio de Correos fue obra de Carlos Kihlbrg y el Palacio de Gobierno de Enrique Aberg. Sin embargo, el arquitecto clave que diseñó el gran arco central y unificó ambos edificios, dándole su forma característica, fue Francisco Tamburini.

¿Se conservan partes del antiguo Fuerte?

Sí, a pesar de la demolición, se conservan algunos muros y una tronera del antiguo Fuerte, así como la base de la Aduana de Taylor. Estos restos pueden visitarse en el Museo de la Casa de Gobierno, ubicado en el subsuelo del palacio.

¿Cuándo se inauguró oficialmente la Casa Rosada?

El conjunto edilicio unificado, tal como lo conocemos hoy, fue inaugurado oficialmente en 1898, durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca.

En resumen, la Casa Rosada no fue construida por una única persona en un momento dado, sino que es el producto de un largo y fascinante proceso histórico y arquitectónico, donde diferentes edificaciones y visiones de arquitectos y presidentes se sucedieron y fusionaron para crear el icónico palacio que hoy representa el corazón político de Argentina.

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