¿Cómo eran las casas hebreas?

Construcciones Bíblicas: Del Templo al Ser

03/06/2020

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Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha sentido la necesidad intrínseca de construir, de dar forma a espacios que sirvan de refugio, de comunidad o de adoración. La Biblia, un libro que narra la historia de la interacción entre Dios y la humanidad, no es ajena a esta faceta constructora, describiendo con detalle tanto edificaciones monumentales como la simbología detrás del acto de edificar. En sus páginas encontramos relatos sobre la construcción de estructuras físicas impresionantes y metáforas poderosas sobre la edificación espiritual, recordándonos que hay diferentes tipos de casas y templos.

¿Qué dice la Biblia sobre la construcción de una casa?
Cada uno debe tener cuidado de cómo construye. La base de todo ya está construida y nadie puede construir otra porque esa base es Jesucristo. Algunos construyen sobre esa base con oro, plata, piedras preciosas, madera, cañas o paja. Pero en ese día, el trabajo de cada uno se dará a conocer como realmente es.

Uno de los relatos de construcción más detallados y significativos en las Escrituras es el del Templo de Salomón. No era una casa cualquiera, sino la casa dedicada al nombre de Jehová, un lugar central para la adoración y la vida religiosa de Israel. La magnitud de esta obra es evidente desde el inicio de su relato. Se nos dice que Salomón comenzó esta vasta empresa 480 años después de la salida de los israelitas de Egipto, un momento clave en su historia. La construcción se inició específicamente en el cuarto año de su reinado, en el mes de zif, el segundo mes del año, marcando un hito cronológico preciso.

La Majestuosidad del Templo de Salomón

Las dimensiones del Templo principal eran impresionantes para la época: 27 metros de largo, 9 metros de ancho y 13 metros de alto. Estas medidas delineaban un espacio sagrado de proporciones definidas. La entrada al templo medía 9 metros de largo por 9 metros de ancho, igualando el ancho del templo mismo, lo que sugería una entrada amplia y significativa. Se incorporaron ventanas con cercos y rejillas, permitiendo la entrada de luz y ventilación de manera controlada.

Alrededor del salón central, Salomón añadió una estructura de cuartos en fila, adosados a la pared del templo pero construidos de tal forma que no se apoyaban directamente en ella. Esta ingeniosa técnica constructiva permitía mantener la integridad estructural de la pared del templo mientras se añadía funcionalidad. Esta fila de cuartos tenía tres pisos, con dimensiones interiores crecientes con la altura: 2 metros de ancho en la planta baja, 3 metros en el primer piso y 3 metros en el tercer piso. El acceso a estos pisos se realizaba mediante una escalera en espiral situada en el lado sur del edificio, conectando la planta baja con el primer piso y este con el tercer piso.

La elección y preparación de los materiales para esta obra fueron meticulosas. Las piedras utilizadas venían ya labradas desde la cantera, una técnica que aseguraba la precisión y facilitaba el montaje en el sitio de construcción. Un detalle notable es que durante la construcción del Templo, no se escuchó el sonido de martillos, hachas o herramientas de hierro en el lugar. Esto sugiere un proceso de preparación exhaustivo fuera del sitio y un ensamblaje cuidadoso y reverente en el lugar sagrado, simbolizando quizás la paz y el silencio necesarios para una obra dedicada a Dios.

El interior del salón central del templo fue revestido con madera de cedro, desde el piso hasta las vigas del cielo raso. Los pisos se cubrieron con madera de pino. Los últimos 10 metros al fondo del templo estaban completamente recubiertos y terminados en cedro, desde el piso hasta las vigas del techo, constituyendo el santuario interno, conocido como el Lugar Santísimo.

La parte del templo delante del Lugar Santísimo, que medía 18 metros de largo, también estaba ricamente decorada. Las paredes interiores de cedro estaban labradas con figuras de calabazas y flores, creando un ambiente de belleza natural estilizada. Todo era de cedro, de modo que la piedra de la estructura base no era visible desde el interior.

El Lugar Santísimo, el espacio más sagrado del templo, fue preparado específicamente para albergar el arca del pacto del SEÑOR. Este espacio tenía dimensiones cúbicas perfectas: 9 metros de largo, 9 metros de ancho y 9 metros de alto. Este santuario interno fue recubierto completamente de oro puro. El altar de cedro que estaba ante el Lugar Santísimo también fue recubierto de oro puro, al igual que todo el interior del templo. Para delimitar el Lugar Santísimo, se utilizó una cadena de oro, y todo el interior fue recubierto de este preciado metal.

Además de los revestimientos, se mandó hacer un par de seres alados, querubines, de madera de olivo para el Lugar Santísimo. Cada uno medía aproximadamente 5 metros de alto. Sus alas se extendían, midiendo cada ala 2.25 metros hasta la punta, con una envergadura total de 4.5 metros para las dos alas. Estos querubines custodiaban simbólicamente el arca del pacto.

La construcción del Templo no fue solo un acto de edificación física, sino también un acto de obediencia y fe. El SEÑOR mismo habló a Salomón durante la construcción, condicionando su presencia y permanencia entre los israelitas al cumplimiento de sus decretos, decisiones y mandamientos. Esta fue una promesa y un recordatorio de que la edificación física debía ir acompañada de la edificación espiritual de la nación.

Fuerza Laboral y Colaboración

La magnitud de la obra requirió una fuerza laboral considerable y una planificación logística detallada. Salomón designó setenta mil hombres para llevar cargas, ochenta mil para cortar madera en los montes y tres mil seiscientos supervisores. Para obtener los materiales necesarios, especialmente la madera de cedro y ciprés del Líbano, Salomón estableció una colaboración con Hiram, rey de Tiro. Salomón solicitó a Hiram que le enviara madera, como lo había hecho con su padre David, reconociendo la habilidad de los siervos de Hiram para cortar madera. A cambio, Salomón se comprometió a proveer alimento para los trabajadores de Hiram, especificando veinte mil coros de trigo, veinte mil coros de cebada, veinte mil batos de vino y veinte mil batos de aceite. Esta correspondencia muestra la escala del proyecto y la cooperación regional involucrada.

¿Dónde habla la Biblia de la construcción del templo?
1 Reyes 6:1-25 PDT. Así que Salomón empezó a construir el templo del SEÑOR 480 años después de que los israelitas habían salido de Egipto. La obra se inició en el cuarto año del reinado de Salomón en Israel en el mes de zif , que es el segundo mes del año.

Hiram de Tiro respondió a Salomón, reconociendo que la posición de Salomón como rey era una señal del amor de Jehová por su pueblo. Hiram elogió a Jehová y a David por tener un hijo sabio y entendido capaz de edificar tanto la casa para Jehová como para su propio reino. Hiram envió a Salomón un hombre particularmente hábil llamado Hiram-abi, hijo de una mujer de la tribu de Dan y cuyo padre era de Tiro. Hiram-abi era experto en trabajar con diversos materiales: oro, plata, bronce, hierro, piedra, madera, y textiles como púrpura, azul, lino y carmesí. También era diestro en esculpir figuras y diseños, un maestro artesano que trabajaría junto a los expertos de Salomón y David. Hiram se comprometió a enviar la madera solicitada por mar en balsas hasta Jope, desde donde Salomón se encargaría de transportarla a Jerusalén.

Las Sencillas Casas Hebreas Antiguas

Contrastando con la opulencia y el detalle del Templo, las casas comunes en la antigua Jerusalén hace dos milenios eran mucho más modestas y funcionales. Se construían principalmente con materiales disponibles localmente: cañas secas y ladrillos de adobe. Estos ladrillos se amasaban con los pies, mezclando barro con paja o cañas para darles cohesión, y luego se secaban al sol. Las paredes a menudo recibían un revestimiento de cal para protegerlas y darles un acabado más limpio. Los pisos eran generalmente de tierra aplanada, a veces mezclada también con cal para mayor dureza.

La mayoría de estas casas eran de un solo nivel y solían tener dos habitaciones. Era común que contaran con un establo anexo para los animales y, en algunos casos, un taller donde se realizaban oficios. Los techos se construían con palmas y travesaños de madera, recubiertos con barro apisonado. Para compactar el barro y hacerlo más impermeable, se pasaba un rodillo de piedra sobre la superficie del techo.

Las ventanas eran escasas, probablemente para mantener la privacidad, la seguridad y regular la temperatura interior. Las pocas ventanas que existían abrían hacia la calle y estaban protegidas por barrotes de madera. En ocasiones, se colocaba una celosía que permitía a los habitantes ver hacia afuera sin ser vistos.

Tanto las puertas como las ventanas ordinarias se construían típicamente con madera de sicómoro.

Las casas de las familias más ricas presentaban una diferencia significativa. Se construían con piedra y argamasa, materiales más duraderos y costosos. Las habitaciones se distribuían alrededor de un patio central, una característica arquitectónica común en Oriente Medio que proporcionaba ventilación, luz y un espacio privado al aire libre dentro de la vivienda.

La Casa Espiritual: Tú Eres Templo de Dios

Más allá de las construcciones físicas, la Biblia utiliza la metáfora de la edificación para hablar de la vida espiritual y de la comunidad de creyentes. El apóstol Pablo, en 1 Corintios 3, habla de sentar las bases de una casa como un hábil constructor, gracias al don que Dios le dio. Pero advierte que otros construyen sobre esa base, y que cada uno debe tener cuidado de cómo construye.

La base fundamental de esta construcción espiritual ya está puesta y nadie puede construir otra, porque esa base es Jesucristo. Sobre este Fundamento inamovible, los creyentes edifican sus vidas y su servicio. Los materiales utilizados en esta construcción espiritual pueden variar: oro, plata, piedras preciosas, madera, cañas o paja. Estos materiales representan la calidad de las obras, las motivaciones y el carácter de cada persona.

El trabajo de cada uno se dará a conocer en un día futuro, que será probado por fuego. El fuego, en este contexto, simboliza el juicio o la prueba divina que revelará la verdadera naturaleza y calidad de lo que se ha construido. Si lo que alguien construyó resiste el fuego, ese constructor recibirá su recompensa. Si su construcción se quema, sufrirá pérdidas, aunque él mismo se salvará, pero será como alguien que escapa de un incendio, habiendo perdido todo lo construido con materiales perecederos.

El pasaje concluye con una afirmación poderosa y fundamental: "Ustedes deberían saber que son el templo de Dios y el Espíritu de Dios vive en ustedes". Esta es la edificación más íntima y personal de todas. El creyente individualmente, y la comunidad de creyentes colectivamente, son la morada de Dios a través de su Espíritu. Destruir este templo, ya sea a través del pecado, la división o la mundanalidad, conlleva consecuencias severas, pues "Aquel que destruya el templo de Dios, será destruido por Dios". El templo de Dios es santo, y por lo tanto, aquellos que lo constituyen (los creyentes) también deben ser santos.

¿Quién edificó la casa de Israel en la Biblia?
Determinó, pues, Salomón edificar casa al nombre de Jehová, y casa para su reino.

Esta enseñanza contrasta la sabiduría del mundo, que Dios considera necedad, con la verdadera sabiduría que proviene de reconocer la verdad espiritual. La sabiduría humana puede llevar a la jactancia en seguir a líderes humanos, pero el apóstol recuerda que todo pertenece a los creyentes (Pablo, Apolos, Pedro, el mundo, la vida, la muerte, lo presente o lo futuro), porque ellos pertenecen a Cristo, y Cristo pertenece a Dios. La verdadera edificación espiritual está arraigada en esta identidad divina, no en logros o afiliaciones humanas.

Comparación de Edificaciones Bíblicas

AspectoTemplo de SalomónCasa Hebrea Antigua (Común)Casa Espiritual (Creyente)
ConstructorSalomón (con ayuda divina)Individuo/FamiliaCada Creyente (sobre la base de Cristo)
Propósito PrincipalMorada simbólica para Dios, Centro de CultoVivienda, Refugio familiarMorada del Espíritu Santo, Vida Santa
FundamentoTierra (Monte Moriah)TierraJesucristo
MaterialesPiedra labrada, Cedro, Pino, Oro, Plata, Bronce, Madera de olivoAdobe, Cañas secas, Barro, Cal, Madera de sicómoroOro, Plata, Piedras preciosas (obras duraderas) vs. Madera, Cañas, Paja (obras perecederas)
UbicaciónMonte Moriah, JerusalénCiudades y pueblos de IsraelEn el corazón de cada creyente y en la comunidad de la iglesia
SignificadoLugar de la Presencia de Dios (Antiguo Pacto), Santidad ceremonialHogar y sustentoEl creyente y la iglesia como Templo Santo de Dios (Nuevo Pacto)

Preguntas Frecuentes

¿Dónde habla la Biblia de la construcción del Templo de Salomón?
La información detallada sobre la construcción del Templo de Salomón se encuentra principalmente en el Antiguo Testamento, en 1 Reyes capítulo 6 y en 2 Crónicas capítulo 3 y siguientes. El texto proporcionado resume pasajes clave de 1 Reyes 6 y 2 Crónicas 2.

¿Qué dimensiones tenía el Templo principal?
El salón principal del Templo medía 27 metros de largo, 9 metros de ancho y 13 metros de alto, según las medidas dadas en el texto. El Lugar Santísimo, la parte más interna, era un cubo de 9x9x9 metros.

¿Qué materiales se usaron para construir el Templo?
Se utilizaron piedras labradas de la cantera, madera de cedro y pino para las estructuras y revestimientos interiores, oro puro para recubrir las paredes y objetos sagrados, bronce, plata y madera de olivo para elementos decorativos como los querubines.

¿Por qué no se escuchaba el sonido de herramientas de hierro durante la construcción del Templo?
El texto menciona que las piedras venían labradas desde la cantera y que no se escuchaba martillo, hacha o herramienta de hierro alguna en el lugar de construcción. Esto sugiere que todo el trabajo de preparación de los materiales se hacía fuera del sitio sagrado, manteniendo un ambiente de reverencia y silencio durante el ensamblaje del templo.

¿Cómo eran las casas comunes de los hebreos antiguos?
Las casas comunes eran generalmente de un solo nivel, construidas con materiales sencillos como adobe (ladrillos de barro secados al sol), cañas secas, barro apisonado y madera de sicómoro. Tenían pocas ventanas, techos de barro sobre madera y palma, y a menudo incluían un establo o taller. Las casas de los ricos eran de piedra y argamasa con patios centrales.

¿Qué significa que los creyentes son el templo de Dios?
Según el pasaje de 1 Corintios 3, significa que el Espíritu de Dios habita en los creyentes, individualmente y como comunidad. Son el lugar santo donde Dios reside en la era del Nuevo Pacto, lo que implica una llamada a la santidad y a edificar sus vidas sobre el fundamento de Jesucristo con obras y carácter duraderos.

¿Cuál es el fundamento de la "casa" espiritual del creyente?
El fundamento es Jesucristo mismo. Nadie puede poner otro fundamento. La edificación espiritual se basa enteramente en Él.

¿Qué representan los diferentes materiales de construcción en la casa espiritual?
Los materiales como oro, plata y piedras preciosas representan obras, servicio o carácter que son valiosos y duraderos a los ojos de Dios, que resistirán la prueba del juicio. La madera, cañas y paja representan obras o esfuerzos que, aunque hechos sobre el fundamento correcto, son perecederos y no tendrán valor eterno cuando sean probados.

En conclusión, la Biblia nos ofrece una visión completa de la construcción, desde las impresionantes obras físicas como el Templo de Salomón, que simbolizaba la morada de Dios entre su pueblo, hasta las humildes viviendas cotidianas que satisfacían las necesidades básicas. Pero quizás la lección más profunda es la de la edificación espiritual: la llamada a reconocer que cada creyente es un templo vivo del Espíritu de Dios, construido sobre el Fundamento inquebrantable de Jesucristo, y la responsabilidad de construir nuestras vidas con materiales que resistan la prueba del tiempo y la eternidad.

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