La Casa Abierta: Viviendas Que Se Adaptan

08/03/2023

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La profunda crisis de la ‘nave espacial Tierra’ que cohabitamos, como la llamaba Buckminster Fuller, sumada a los imparables cambios en los modos de vida occidentales, demanda un urgente cambio en el modelo de vivienda que las sociedades ‘desarrolladas’ proporcionan a sus ciudadanos. Los modos de vida contemporáneos son cada vez más variables e imprevisibles, lo que dificulta predeterminarlos en un proyecto arquitectónico ‘cerrado’. Los avances tecnológicos impulsan la movilidad, la difuminación de la noción de hogar tradicional y la interrelación entre los espacios de vivienda y trabajo, anticipando estilos de vida más dinámicos y menos anclados a un sitio específico.

¿Qué es una casa abierta?
La casa abierta es un lugar de experimentación donde replantear las convenciones sobre la casa, probando nuevas formas de convivencia y hábitat acordes con los nuevos modos de vida. La casa abierta busca también estimular el sentido comunitario de sus ocupantes, favoreciendo el contacto y la agrupación entre vecinos.

En cuanto a las relaciones personales, observamos una disminución en la duración de los compromisos afectivos y un aumento en el número de personas que viven al margen de la familia tradicional, o que son resultado de la disgregación de proyectos familiares. Paralelamente, en el campo arquitectónico, emergen constantemente nuevas herramientas mecánicas y tecnológicas que facilitan la transformación sencilla de una vivienda. Todas estas circunstancias no encuentran un acomodo adecuado en las viviendas concebidas para los modos de vida de las generaciones pasadas.

Desde hace décadas, al menos en nuestro país, los arquitectos han dejado de ser los principales diseñadores de las viviendas de promoción privada. Es el propio ‘mercado’ el que se encarga de esta tarea. Las viviendas diseñadas por el ‘mercado’ no tienen como fin principal ofrecer a sus habitantes un lugar donde puedan desarrollar plenamente sus potencialidades. Su único objetivo es el beneficio económico. Estas promociones son indiferentes a las minorías y a los nuevos modos de vida, proponiendo viviendas mínimas y uniformes para maximizar la ganancia y simplificar el proceso. Promueven valores individualistas, minimizando el contacto vecinal, buscan la uniformidad en personas y pensamientos, y perpetúan modelos habitacionales desfasados, creados para modos de vida anteriores. Son casas cerradas que intentan imponer a sus habitantes la forma de habitarlas, estáticas y no pensadas para facilitar su adaptación a las circunstancias particulares de sus ocupantes.

De igual manera, las viviendas de promoción pública se rigen, también desde hace décadas, por una normativa obsoleta que ignora los nuevos modelos familiares, las nuevas formas de convivencia no tradicionales, el trabajo remoto, las nuevas tecnologías y los esquemas habitacionales con espacios compartidos. Las viviendas resultantes de esta normativa no solo responden a un modo de vida de dos generaciones atrás, momento en que se redactaron estas normas, sino que tampoco permiten a sus adjudicatarios realizar alteraciones para adaptar las viviendas a sus particulares necesidades. La inflexibilidad de estas normativas anticuadas implica que el Estado no está realmente subvencionando un espacio donde sus habitantes puedan desarrollar la vida que deseen. Lo que el Estado, a través de estas viviendas, subvenciona es una determinada forma de vida.

Ante este panorama, surge la tesis de un modelo de vivienda que se denomina ‘casa abierta’. Se llama así porque está abierta a ser vivida exactamente como sus ocupantes deseen y necesiten. La casa abierta es un espacio fundamentalmente indeterminado que sus usuarios deben completar conceptualmente y que tienen la capacidad de transformar con facilidad, tantas veces como lo requieran, según su propio criterio. Es un espacio lleno de potencialidades, un soporte definido solo a medias, que espera ser adaptado por el usuario a sus necesidades cambiantes. El primer gran objetivo de la casa abierta es, por tanto, responder de manera efectiva a los nuevos modos de vida. Es el destino de algo que ya está sucediendo en la sociedad.

Pero la casa abierta tiene un segundo objetivo, tan importante como el primero: ayudar a desarrollar nuevos valores. Busca ser el origen de algo, aún desconocido, que contribuya a enderezar el rumbo de nuestra ‘nave’. Esta tesis postula que cada nueva generación trae consigo capacidades innovadoras que podrían ayudar a las anteriores a resolver sus problemas. Por ello, defiende una educación que fomente la diversidad y la creatividad, evitando la imposición de valores caducos e incentivando a los jóvenes a descubrir y desarrollar sus propias capacidades, no solo por interés personal, sino por la satisfacción de aportar valor al mundo. La casa abierta persigue objetivos similares. Su anhelo es proporcionar buenas herramientas y nuevos valores a sus ocupantes, y después, simplemente, dejarles hacer.

La casa abierta busca incitar a sus habitantes a desarrollar su creatividad sobre su propio hábitat, convirtiéndolos en co-creadores y, en consecuencia, en responsables del mismo. Es un espacio de libertad, donde sus ocupantes pueden expresar su diferencia, singularidad y diversidad, pudiendo crear un entorno que responda a sus propios criterios y sensibilidad. Es también un lugar de experimentación, donde se pueden replantear las convenciones sobre la casa, probando nuevas formas de convivencia y hábitat que estén en sintonía con los modos de vida actuales. La casa abierta busca estimular el sentido comunitario de sus ocupantes, favoreciendo el contacto y la agrupación entre vecinos, promoviendo la sociabilidad.

Además, desea contribuir a crear un modelo de desarrollo sostenible, respetuoso con el medio ambiente, los recursos del planeta y el futuro de las generaciones venideras. Para materializar el concepto de casa abierta, se proponen diez atributos clave: versatilidad, permeabilidad, elasticidad, adaptabilidad, perfectibilidad, movilidad, sociabilidad, indeterminación, disgregación y sostenibilidad. Estos atributos buscan establecer las diversas cualidades esenciales que deben incorporarse en los futuros proyectos de viviendas para que sean verdaderamente ‘abiertas’.

A partir de estos diez atributos, se han analizado cerca de 200 proyectos de vivienda de los últimos 90 años que presentan características donde el habitante participa activamente en su concepción o donde los ocupantes pueden transformar su vivienda fácilmente, adaptándola a su modo de vida o incluso a su estado de ánimo. Dentro de la historia de la arquitectura moderna, existen grandes ejemplos de viviendas o proyectos que cumplen con algunos de los atributos propuestos para la casa abierta. Muchos de los planteamientos de la ‘casa abierta’ tienen sus raíces en la década de 1920, siendo desarrollados por arquitectos pioneros del movimiento moderno como Adolf Loos, Le Corbusier, Mies van der Rohe, Gerrit Rietveld y Buckminster Fuller.

El periodo que mostró mayor afinidad con las ideas de la casa abierta fue entre 1955 y 1980, con el trabajo de la tercera generación de arquitectos modernos. Durante estos años, surgieron notables ejemplos de casas abiertas, se publicaron libros sobre la implicación de los habitantes en el diseño de sus casas y se organizaron coloquios sobre la adaptabilidad de las viviendas. Entre los ejemplos construidos más destacados de este periodo se encuentran las viviendas Il Rigo Quarter de Renzo Piano, el complejo residencial Genter Strasse en Múnich de Otto Steidle, Doris y Ralph Thut, los apartamentos universitarios en Lovaina de Lucien Kroll y el inicio de las comunidades de cohousing en Dinamarca.

La década de 1990 también fue propicia para el desarrollo de la casa abierta. Ejemplos construidos relevantes incluyen las casas Latapie y Coutras de Lacaton y Vassal, la Residencia Yakult de Toshio Akimoto, las casas Naked y la Nine square grid de Shigeru Ban, y los apartamentos Fukuoka de Steven Holl. En esta década, aparecieron las cooperativas de viviendas autopromocionadas en Centroeuropa, como la Sargfabrik de BKK-2 en Viena, y el modelo danés de cohousing comenzó a extenderse en Estados Unidos.

Ya en el siglo XXI, podemos destacar viviendas sociales como Quinta Monroy y la Colonia Lo Barnechea de Alejandro Aravena-Elemental, las 14 viviendas en Mulhouse de Lacaton y Vassal, las casas Glass Shutter y Metal Shutter de Shigeru Ban, la casa Moriyama de SANAA, el d21system de José Miguel Reyes González y la ETSAM, la propuesta Parasite para Ámsterdam de Maccreanor y Lavington, la Shinonome Canal Court de Tokio, y muchos ejemplos de viviendas prefabricadas y móviles como la Micro Compact Home o la LoftCube. Estos últimos son ejemplos que, por su naturaleza, a menudo encarnan atributos como la movilidad, la versatilidad y una cierta indeterminación en su uso final, alineándose con la filosofía de la casa abierta.

Construir una casa nueva es, posiblemente, uno de los proyectos más emocionantes que una persona o familia puede experimentar en su vida. La perspectiva de elegir colores, acabados y crear una atmósfera cálida y acogedora es una tarea maravillosa y creativa. Para ahorrar tiempo y dinero, podría considerarse la opción de ser el propio contratista general, adoptando un enfoque de construcción “hágalo usted mismo” (DIY) en lugar de contratar a un constructor profesional experimentado. Si bien el enfoque DIY puede ser una idea atractiva, existen muchas complejidades a considerar antes de comenzar.

La decisión entre contratar un constructor de casas o ser su propio contratista general implica evaluar pros y contras. Contratar a un constructor profesional puede ahorrar una gran cantidad de energía y tiempo. Construir una casa nueva es una tarea complicada y tediosa sin orientación experta. Los constructores profesionales cuentan con las herramientas adecuadas, recursos de materiales, mano de obra calificada, experiencia y procesos establecidos para completar un proyecto de este tamaño a tiempo.

La experiencia de años acumulada por los constructores profesionales suele estar respaldada por un historial sólido. Su conocimiento va más allá del de un propietario promedio. Saben qué subcontratistas son los adecuados para contratar y tienen acceso a materiales asequibles y de alta calidad. Su pericia les permite realizar cambios rápidos en el sitio cuando sea necesario sin comprometer la calidad y, generalmente, sin aumentar los costos. Además, están al día con las últimas tendencias del mercado, ya sean colores de pintura, materiales de encimera o tipos de pisos, prestando atención a los detalles para lograr el diseño deseado con precisión, buscando los mejores resultados y añadiendo atractivo duradero, confort y lujo.

¿Puedes contratar a un constructor para construir una casa?
Ahorro de costes sostenible Aunque contratar a un constructor de viviendas puede parecer un poco más caro al principio, hacer las cosas bien desde el principio puede ahorrar mucho dinero y recursos a largo plazo . Contratar a un contratista experimentado le ayudará a obtener presupuestos precisos para su proyecto de construcción.

Aunque contratar a un constructor pueda parecer inicialmente un poco más caro, hacer las cosas bien desde el principio puede ahorrar enormes cantidades de dinero y recursos a largo plazo. Un contratista experimentado ayudará con estimaciones correctas para el proyecto, lo que a menudo resulta en el uso de menos materiales y horas de trabajo, traduciéndose en un mayor ahorro que trabajar con estimaciones indefinidas.

Por otro lado, el enfoque DIY (hágalo usted mismo), asumiendo el rol de contratista general, ofrece potenciales ahorros de costos, especialmente en los honorarios del constructor. Esto solo se materializa si se cuenta con el tiempo, el conocimiento adecuado, la experiencia y la capacidad de organización. Si se es hábil para los negocios y muy organizado, se podría ahorrar más del 15% del costo total del proyecto, pagándose, en esencia, ese porcentaje a sí mismo por asumir el rol de constructor.

Completar un proyecto de construcción de vivienda sin un profesional también puede ayudar a adquirir muchas habilidades nuevas, como negociación, construcción y gestión empresarial. Además, ofrece una gran satisfacción personal y una sensación de logro si se disfruta de los proyectos DIY, con la recompensa financiera adicional al final. La flexibilidad es otro beneficio, ya que al ser el propio jefe, se puede trabajar al propio ritmo y según el propio cronograma, permitiendo ajustes inesperados, a veces sin costos adicionales.

Sin embargo, el enfoque DIY conlleva desventajas significativas. Pueden surgir costos inesperados u ocultos. Sin la experiencia adecuada, se podría tratar con proveedores o subcontratistas dudosos, lo que resultaría en pagar más de lo presupuestado. También es fácil pasar por alto códigos de construcción o tener problemas de permisos, lo que lleva a gastos adicionales y costosos errores de corrección. El riesgo estructural es considerable si no se está familiarizado con el trabajo de construcción. Complicaciones inesperadas de construcción o diseño pueden afectar la integridad estructural del edificio. La falta de experiencia y habilidades en construcción puede resultar en una planificación deficiente, la contratación de subcontratistas no calificados, accidentes en el sitio y defectos estructurales, lo que puede acarrear obligaciones financieras no planificadas y retrasos en el proyecto.

Además, aunque se tenga flexibilidad, un proyecto DIY puede consumir mucho tiempo, a menudo más de lo planeado. Esto puede ser agotador y desmoralizador, llevando en ocasiones a la decisión final de contratar a un constructor profesional para terminar el trabajo, lo que genera más retrasos y costos. Construir una casa nueva es una de las inversiones más importantes de la vida. Un proyecto de construcción puede ser extremadamente desafiante sin el conocimiento, la experiencia, los recursos y la perspicacia empresarial adecuados. Al decidir si contratar a un profesional o intentar el enfoque DIY, es crucial considerar todos estos factores para tomar la decisión más informada.

Preguntas Frecuentes sobre la Vivienda Moderna y su Construcción:

¿Qué es exactamente una 'Casa Abierta'?

Es un concepto de vivienda flexible e indeterminada, diseñada para que sus ocupantes puedan adaptarla y transformarla fácilmente según sus necesidades cambiantes y estilos de vida personales, a diferencia de las casas tradicionales rígidas.

¿Por qué las viviendas tradicionales ya no son suficientes?

No se adaptan a los modos de vida modernos, que son más dinámicos, diversos e imprevisibles. Fueron concebidas para estructuras familiares y estilos de vida de generaciones pasadas, no para el trabajo remoto, la movilidad o las nuevas formas de convivencia.

¿Una casa prefabricada puede ser una 'Casa Abierta'?

Sí, algunos ejemplos de viviendas prefabricadas y móviles son mencionados como proyectos que encarnan atributos de la casa abierta, como la movilidad y la adaptabilidad, aunque el concepto de casa abierta es más amplio y filosófico.

¿Qué atributos definen una 'Casa Abierta'?

Se propone una lista de diez atributos clave: versatilidad, permeabilidad, elasticidad, adaptabilidad, perfectibilidad, movilidad, sociabilidad, indeterminación, disgregación y sostenibilidad.

Si opto por una vivienda que requiera construcción, ¿debería contratar un constructor?

La decisión depende de su experiencia, tiempo disponible y capacidad de gestión. Contratar un profesional ahorra tiempo y esfuerzo, asegura calidad y ofrece experiencia. Ser su propio contratista puede ahorrar dinero y permite flexibilidad, pero conlleva riesgos estructurales, costos ocultos y consume mucho tiempo si no se tiene la experiencia adecuada.

¿Cuáles son los principales riesgos de construir mi casa yo mismo (DIY)?

Los riesgos incluyen costos inesperados, problemas con códigos de construcción y permisos, fallas estructurales debido a la falta de experiencia, y el proyecto puede tardar mucho más de lo previsto.

¿Qué beneficios ofrece contratar un constructor profesional?

Los beneficios incluyen ahorro de tiempo y esfuerzo, aseguramiento de la calidad del trabajo, atención al detalle, acceso a experiencia y proveedores confiables, y potencialmente un ahorro de costos a largo plazo al evitar errores costosos.

¿El concepto de 'Casa Abierta' fomenta la vida comunitaria?

Sí, uno de sus objetivos es estimular el sentido comunitario y la sociabilidad entre los ocupantes, favoreciendo el contacto y la agrupación entre vecinos.

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