26/07/2015
La historia de las viviendas en Buenos Aires es un espejo de la propia evolución de la ciudad. Lo que comenzó como un asentamiento precario, construido con los materiales más básicos disponibles, se transformó gradualmente en una metrópoli que adoptó e hizo suyos los estilos arquitectónicos y las técnicas constructivas de diversas partes del mundo, marcando un camino de progreso que redefinió su fisonomía urbana.

La Modesta Arquitectura Colonial
En sus primeros años, la Buenos Aires colonial presentaba un panorama edilicio bastante uniforme y modesto. Las construcciones eran, en su gran mayoría, de estructura plana y fachadas sencillas, carentes de ornamentación elaborada. Los materiales predominantes eran el adobe, una mezcla de barro y paja secada al sol, y la paja para los techos. En este contexto de gran austeridad, solo sobresalían ciertos edificios públicos como el Fuerte y el Cabildo, que representaban las excepciones dentro de un paisaje urbano dominado por la simplicidad. Esta estructura arquitectónica básica, con sus contadas excepciones, prevaleció sin grandes cambios hasta aproximadamente 1850.

La Transformación Post-Caseros (Desde 1850)
Un punto de inflexión importante se produjo alrededor de 1850, aunque el cambio más significativo comenzó a sentirse después de 1852. Con la llegada de maestros de obras, particularmente de origen italiano, se introdujeron nuevos estilos arquitectónicos. Inspirados en la arquitectura italiana, comenzaron a surgir edificaciones que incorporaban los órdenes clásico-italianos, como el toscano, dórico, jónico, corintio y compuesto. Si bien al principio estos estilos a menudo se aplicaban de manera empírica y a terrenos de pequeñas dimensiones, marcaron el inicio de un cambio en la fisonomía predominantemente española que la ciudad había mostrado hasta entonces.
Poco después, en las postrimerías de la década del 50 del siglo XIX, se desató lo que se conoció como la “fiebre de la construcción”. Este período, que culminó en un notable aumento de viviendas (el Censo Municipal de 1887 registró 33.804 casas, un incremento sensible respecto a 1869), fue una verdadera “revolución urbana”. Se llevaron a cabo obras de gran relevancia que modernizaron la ciudad: la primera estación ferroviaria (1857), la iluminación a gas, el inicio de las aguas corrientes. Este fue un tiempo de gran crecimiento, donde la ciudad se abrió a la inmigración, cuyos contingentes, especialmente los italianos, jugaron un papel crucial como mano de obra en la construcción de casas, estaciones, puertos, usinas, puentes y calles.
Los Materiales Clave: Adobe, Ladrillo, Arena y Piedra
La introducción del ladrillo fue fundamental para lograr construcciones más sólidas y de mejores condiciones que el antiguo adobe. La expansión urbana alcanzó numerosos barrios periféricos, impulsada en parte por la creación de sociedades para la construcción de viviendas económicas, las llamadas “casas baratas”, que ofrecían largos plazos para la compra.
En esta nueva era constructiva, la arena y la piedra adquirieron una importancia capital. La argamasa, una mezcla de arena, cal y trozos de ladrillo (a veces cemento), se convirtió en el material ornamental por excelencia en la segunda mitad del siglo XIX. Moldeada en obra, permitía la creación de ménsulas, frontones, frisos y molduras con diseños inspirados en las líneas clásicas italianas.
El mármol, inicialmente usado en interiores, pasó a formar parte de las fachadas como revestimiento y se volvió común en pisos, destacando los diseños de cuadros blancos y negros. El mármol de origen nacional comenzó a llegar con la conquista del desierto y el trazado del ferrocarril, proveniente de canteras en Olavarría y Córdoba.
Con el tiempo, se adoptaron otros materiales como la tierra romana, el cemento Portland y el revoque, siempre ligados a la arena. El hormigón armado, una mezcla de cemento, arena y piedra triturada, se volvería esencial para las construcciones modernas. Si bien la piedra no se usaba estructuralmente en la mayoría de las casas de Buenos Aires, sí lo era como revestimiento o para terminaciones. Muchas fachadas académicas imitaban la piedra usando revoque de argamasa, aunque la piedra auténtica se aplicaba en placas delgadas o en zócalos de granito martelinado.
La Ciudad en Construcción y el Trabajo
La industria de la construcción floreció. Avisos publicitarios de la época dan cuenta de la venta de terrenos y casas en barrios que hoy son centrales, con precios y condiciones variadas, a menudo promocionando la salubridad o la cercanía a los nuevos medios de transporte como el tranvía o el ferrocarril.
La demanda de mano de obra especializada y no especializada fue cubierta en gran medida por la inmigración, siendo Italia la principal proveedora de albañiles. Estos trabajadores, con experiencia y ansias de progreso, fueron fundamentales en la nueva era constructiva.
Grandes edificios fueron posibles gracias a arquitectos formados en Europa. Prilidiano Pueyrredón, Jonás Larguía y Ernesto Bunge son ejemplos de profesionales que, aunque con estilos y formaciones diversas, dejaron su huella en la ciudad con obras significativas como la Quinta de Azcuénaga, el antiguo Congreso Nacional o la iglesia Santa Felicitas. Sus aportes, sumados a los de otros como Juan Martín Burgos y Pedro Benoit (hijo), enriquecieron el panorama arquitectónico con estilos que iban del pintoresquismo al academicismo y el eclecticismo.
La ornamentación en piedra también tuvo su momento, con fachadas que ostentaban figuras alegóricas, cariátides, ángeles y motivos florales, aunque muchos de estos detalles se perdieron con el tiempo o fueron imitados en argamasa. El uso de mármol y granito para revestimientos y detalles se hizo común en los grandes edificios, aportando suntuosidad.
Más Allá de las Casas: La Pavimentación Urbana
Otro aspecto crucial de la transformación urbana fue la pavimentación de las calles. Inicialmente, muchas calles eran simples lodazales, a excepción de algunas en el centro que contaban con el rústico empedrado de “piedra bola”.
El esfuerzo por mejorar la circulación llevó a traer piedra de la isla Martín García en 1854 para el empedrado. Más tarde, en 1871, se ensayó con éxito el afirmado de granito cortado en “panes grandes”, que comenzó a reemplazar al antiguo empedrado. Sin embargo, el proceso fue lento, y hacia 1888, descripciones de la época aún hablaban de calles con baches peligrosos.
La expansión del ferrocarril fue vital al permitir la explotación de canteras nacionales en Sierra Chica, Olavarría y Tandil, reduciendo la dependencia de la piedra importada o de Martín García. La Penitenciaría de Sierra Chica, de hecho, se instaló allí con el fin de explotar el cerro granítico fiscal, utilizando mano de obra penal en sus inicios.
Se experimentó con distintos materiales y técnicas para la pavimentación. Alvear intentó adoquines de Inglaterra, pero se determinó que los nacionales eran superiores. En 1893, se introdujo el adoquinado de granito con base de hormigón armado, utilizando arena y cemento. Con el tiempo, aparecieron el macadam, el asfalto y la madera (tarugos de algarrobo), aunque la piedra y la arena siguieron siendo materiales fundamentales. Hoy, quedan pocos rastros de los distintos tipos de pavimentación, aunque el adoquín de granito aún perdura en algunas calles.
| Año | Superficie Pavimentada (m²) |
|---|---|
| 1919 | 11.867.457 |
| 1921 | 12.065.532 |
| 1923 | 12.231.089 |
| 1925 | 13.495.030 |
| 1927 | 14.133.015 |
| 1929 | 15.109.251 |
El Impulso Renovador de Torcuato de Alvear
Aunque el impulso renovador de Buenos Aires comenzó antes de su gestión, la figura del Intendente Torcuato de Alvear (a partir de 1883) es ineludible al hablar de la transformación urbana. Con una visión y energía notables, su gestión significó “el despertar de la aldea”. Impulsó un vasto plan de pavimentación y rectificación de avenidas, dotándolas de arbolado. La apertura de la Avenida de Mayo fue un hito, implicando la demolición de antiguas casonas de adobe para dar paso a una arteria moderna con afirmados de asfalto y madera, nuevas plazas y parques. Aunque enfrentó críticas, su obra redefinió el centro de la ciudad. Durante este período de intensa actividad, si bien el número total de edificios en el centro pudo haber disminuido (de 8.000 a 7.000 entre 1869 y 1914), las construcciones de más de dos pisos se multiplicaron enormemente (de 162 a 1.678).
Hacia la década de 1930, la tendencia en pavimentación se volcó hacia el “pavimento liso”, considerado más económico y adecuado para el creciente tráfico automotor, a diferencia del adoquinado de granito que era más caro y menos apto para vehículos rápidos. Esta política municipal permitió extender considerablemente la red de calles pavimentadas.
Conclusiones: Un Legado de Arena y Piedra
La evolución de las casas y la infraestructura urbana en Buenos Aires desde mediados del siglo XIX fue un proceso de abandono de las técnicas arcaicas y la adopción de los adelantos de la época. La influencia de la revolución industrial europea y los flujos migratorios enriquecieron la arquitectura con una pluralidad de estilos y lenguajes.
En el corazón de esta transformación estuvieron siempre la arena y la piedra, en sus diversas formas y aplicaciones: como áridos para el mortero (cal o cemento ligado con arena y agua) usado para unir ladrillos y hacer revoques; como elementos minerales para la construcción, revestimientos, ornamentación y pisos (granito, mármol); o como componentes esenciales del hormigón armado y el asfalto.
La creciente necesidad de estos materiales impulsó la explotación de canteras nacionales y el desarrollo de industrias afines, apoyadas por el ferrocarril que transportaba los materiales desde el interior. Esto, a su vez, generó nuevas actividades comerciales e inmobiliarias y una gran demanda de mano de obra, cubierta en gran parte por inmigrantes.
Gobernantes, funcionarios, arquitectos, empresarios y obreros formaron el conjunto humano que hizo posible este notable progreso. Un progreso que tuvo su auge alrededor del Centenario y se consolidó en los años posteriores, dejando un legado edilicio y urbano indisolublemente ligado a la arena y a la piedra, y que hoy, en muchos de sus vestigios, evoca una Buenos Aires que, pese a su constante evolución, alimenta la nostalgia porteña.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo eran las casas en Buenos Aires en la época colonial?
Eran en su mayoría precarias, con estructura plana, fachadas lisas y construidas principalmente con adobe y paja.
¿Cuándo comenzó a cambiar la arquitectura en Buenos Aires?
Hubo un intento de cambio alrededor de 1850, pero la transformación significativa, con la introducción de estilos italianos, comenzó después de 1852.
¿Qué fue la “fiebre de la construcción”?
Fue un período de intenso crecimiento en la construcción que comenzó a fines de la década de 1850, llevando a un gran aumento en el número de casas y a importantes obras de infraestructura urbana.
¿Qué materiales se volvieron importantes en la construcción después de 1850?
El ladrillo se volvió fundamental, y la arena y la piedra fueron materiales clave para morteros, revoques, ornamentación y pavimentación. Posteriormente, el hormigón armado ganó importancia.
¿Qué papel jugó la inmigración en la construcción?
La inmigración, especialmente la italiana, proveyó una mano de obra numerosa y experimentada que fue esencial para satisfacer la creciente demanda de trabajadores en la industria de la construcción.
¿Cómo eran las calles en Buenos Aires antes de la pavimentación moderna?
La mayoría eran de tierra y propensas al barro, aunque algunas en el centro tenían un empedrado rústico de “piedra bola”. La pavimentación fue un proceso gradual que usó diversos materiales como granito, asfalto y madera.
| Periodo | Características Principales | Materiales Comunes |
|---|---|---|
| Época Colonial (Antes de 1850) | Casas precarias, estructura plana, fachadas simples. Pocos edificios públicos destacaban. | Adobe, paja. |
| Post-Caseros / Fiebre de la Construcción (Mediados S. XIX en adelante) | Introducción de estilos europeos (Italiano, Neogótico, etc.). Rápido crecimiento urbano, desarrollo de infraestructura. | Ladrillo, arena, piedra (argamasa, mármol, granito), cal, cemento. |
| Principios S. XX en adelante | Consolidación de nuevos estilos, grandes edificios, rascacielos. Desarrollo de pavimentos lisos. | Hormigón armado, acero, vidrio, asfalto, arena, piedra triturada. |
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