31/05/2022
El sueño del quincho propio es uno de los más anhelados por quienes disfrutan de compartir momentos al aire libre, de las reuniones familiares y de amigos alrededor de un buen asado o simplemente de un espacio de esparcimiento adicional en casa. Un quincho no es solo una construcción; es un centro de vida social, un refugio de disfrute y un espacio que añade un valor incalculable a cualquier propiedad. Sin embargo, concretar este sueño requiere planificación y conocimiento. Esta guía busca ofrecerte las herramientas y sugerencias profesionales necesarias para ayudarte a definir qué es lo ideal para tu proyecto particular.
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Desde los primeros bocetos hasta la elección de los materiales finales, cada decisión cuenta. No se trata únicamente de levantar paredes y poner un techo, sino de diseñar un espacio que sea funcional, estético y que se integre armónicamente con el resto de la vivienda y el entorno exterior. Considerar todos los aspectos, desde la ubicación óptima hasta los detalles de terminación, garantizará que tu quincho se convierta en ese lugar perfecto que siempre imaginaste, listo para ser el escenario de innumerables recuerdos felices.

Planificación: Los Primeros Pasos Cruciales
Antes de poner la primera piedra, la fase de planificación es fundamental. Tal como señalan los expertos, centrarse en el espacio disponible y, sobre todo, en cómo funcionará el quincho y cuál será su uso principal, es el punto de partida. ¿Será un espacio para reuniones íntimas o grandes celebraciones? ¿Estará abierto, cerrado o semi-cubierto? ¿Qué actividades se desarrollarán en él además de cocinar y comer?
La ubicación dentro del patio es clave. Factores como la proximidad a la piscina, si la hay, o la cercanía a la cocina de la casa principal, pueden influir significativamente en la comodidad y la practicidad del quincho. Un acceso fluido y sencillo desde la vivienda y desde otras áreas del jardín es vital para facilitar el traslado de alimentos, utensilios y para la circulación de las personas.
Otro aspecto técnico pero imprescindible es el análisis del asoleamiento, las orientaciones y la iluminación natural. Para quinchos abiertos o semi-cubiertos, entender cómo incide el sol a lo largo del día y en las distintas estaciones permitirá diseñar protecciones o ubicar el espacio de manera inteligente para aprovechar la luz y evitar el calor excesivo en verano o el frío en invierno. La ventilación cruzada también juega un papel importante en la comodidad del ambiente, especialmente en la zona de la parrilla.
El estilo arquitectónico de la vivienda existente debe ser una referencia importante. El quincho, idealmente, debería complementar o continuar ese estilo, creando una unidad visual en el conjunto. Esto no significa que deba ser idéntico, pero sí que haya una coherencia en materiales, formas y colores. La accesibilidad para personas de todas las edades y capacidades también es un punto a considerar desde el diseño inicial.
Finalmente, para aquellos que opten por galerías o sectores de quincho cerrados, el cerramiento y la aislación térmica se vuelven esenciales. Un buen cerramiento no solo protege del clima (lluvia, viento, frío) sino que, combinado con una aislación adecuada en techos y paredes (si las hay), garantiza que el quincho sea un lugar confortable y utilizable durante todo el año, sin importar las condiciones exteriores. Estos aspectos son los que transformarán un simple espacio cubierto en una verdadera extensión habitable de la casa.
La Medida Ideal: Pensando en Todos tus Invitados
Uno de los errores comunes al diseñar un quincho es pensar únicamente en el tamaño de la familia inmediata. Sin embargo, por su naturaleza, el quincho es un espacio pensado para la convivencia y las reuniones sociales. Por ello, los expertos sugieren prever un tamaño suficiente para albergar cómodamente a un número considerable de personas, idealmente entre 10 y 12 invitados.
Considerando esta capacidad, una medida estándar que resulta muy funcional y permite una buena distribución del espacio es de cuatro metros de ancho por seis metros de largo. Este tamaño, que suma 24 metros cuadrados, es suficiente para ubicar una mesa amplia donde puedan sentarse todos los comensales, dejar espacio para la zona de parrilla y mesada, y aún así permitir una circulación fluida alrededor de los muebles y entre las distintas áreas. Un espacio bien dimensionado evita la sensación de agobio y permite que tanto anfitriones como invitados se muevan con facilidad y disfruten de la reunión sin sentirse apretados.
Al planificar la distribución dentro de estas dimensiones, es crucial asignar áreas específicas para cada función: la zona de cocción y parrilla, el área de mesada y preparación, el espacio para la mesa y sillas, y si es posible, una pequeña zona de estar o relajación. Una buena distribución maximiza la funcionalidad del quincho y hace que el proceso de cocinar y servir sea más eficiente.
El Corazón del Quincho: La Zona de Parrilla
La parrilla es, sin duda, el elemento central de la mayoría de los quinchos. Diseñar adecuadamente esta zona es crucial para garantizar una experiencia de cocción placentera y eficiente. Un parrillero tradicional se divide básicamente en dos zonas: la zona de fuego, donde se generan las brasas (si se usa leña o carbón), y la zona de cocción, donde se coloca la parrilla sobre las brasas.
Para una ergonomía óptima, la base del parrillero tradicional, es decir, la superficie donde se colocan las brasas o el quemador, debe ubicarse a unos 80 centímetros del nivel del piso. Esta altura permite al parrillero trabajar de pie sin tener que inclinarse excesivamente, evitando dolores de espalda y facilitando la manipulación de la carne y las brasas.
En cuanto a las dimensiones de la boca de acceso del parrillero, un ancho de 1,40 metros es considerado adecuado. Esto permite trabajar cómodamente con parrillas de buen tamaño y tener espacio suficiente para manejar las brasas. La profundidad ideal para contener una parrilla de tamaño estándar (alrededor de 60 centímetros) es de unos 80 centímetros. Esta profundidad también deja espacio suficiente en la parte trasera para empujar las brasas y controlar la intensidad del calor bajo la parrilla.
Si tu quincho se encuentra retirado de la vivienda principal y no tienes acceso inmediato a la cocina, será necesario incorporar elementos adicionales para hacerlo totalmente funcional de forma independiente. Una pileta de lavado con agua corriente es fundamental para la higiene y la preparación de alimentos, así como para la limpieza posterior. Espacios de guardado, ya sean armarios bajo la mesada o estanterías, también son muy útiles para almacenar utensilios, vajilla, carbón o leña, manteniendo el espacio ordenado y limpio.
La mesada es otro componente esencial en la zona de parrilla. Sirve como superficie de apoyo para la preparación de alimentos, para tener a mano los condimentos y herramientas, y para apoyar las fuentes con la comida lista. Las opciones de materiales son variadas, desde el resistente granito, pasando por el robusto cemento alisado, hasta la calidez de la madera dura. La elección dependerá del estilo deseado y del presupuesto.
Una excelente idea para añadir valor y versatilidad a tu quincho es incorporar un horno de barro o un horno chileno adosado a la zona de parrilla o en un espacio cercano. Estos hornos permiten cocinar una gran variedad de platos, desde pizzas y panes hasta carnes y vegetales, aportando un sabor único y tradicional a las comidas y ampliando las posibilidades culinarias del espacio.
Finalmente, la chimenea del parrillero juega un papel absolutamente esencial en la evacuación del humo. Una chimenea mal diseñada o mal ubicada puede arruinar la experiencia en el quincho, llenando el espacio de humo. La chimenea debe ser lo suficientemente alta, idealmente diseñada para superar las paredes próximas, lo que se conoce como diseño a “cuatro vientos”. Esto asegura que el humo sea dispersado eficientemente por el viento, sin que revoque hacia el interior del quincho o moleste a los vecinos.
Selección de Materiales Tradicionales con Encanto
La elección de los materiales no solo define la estética de tu quincho, sino también su durabilidad, mantenimiento y costo. Existen materiales tradicionales que siguen siendo muy populares por sus cualidades y el ambiente que crean.
La Nobleza de la Madera
Si optas por una estructura de madera para tu quincho, ya sea en columnas, vigas o el techo, estarás eligiendo un material que aporta calidez y un aspecto natural inigualable. Las estructuras pueden construirse con maderas como el eucalipto, el álamo o la palmera, cada una con sus propias características de resistencia y estética.
Para los techos, especialmente en estructuras que requieren cubrir luces (distancias) importantes, la viga laminada es una opción sumamente recomendable. Se fabrica uniendo láminas de madera con adhesivos resistentes, lo que le confiere una mayor resistencia estructural en comparación con la madera maciza de la misma sección. Esto permite abarcar distancias más largas sin necesidad de apoyos intermedios, creando espacios más amplios y diáfanos. Además, la madera laminada registra una mínima contracción y movimiento una vez instalada, lo que contribuye a la estabilidad y durabilidad del techo a lo largo del tiempo. Su acabado prolijo y uniforme también suma valor estético.
La Economía y Rapidez de la Paja
La construcción con paja para los techos de quinchos evoca un estilo rústico y tropical, caracterizándose por ser una opción de construcción rápida y, generalmente, más accesible económicamente. Este tipo de techos son muy valorados por su capacidad de aislamiento natural, creando ambientes frescos en verano.
La estructura base para un techo de paja típicamente se compone de columnas de postes, que pueden ser de eucalipto, palmera o quebracho, maderas conocidas por su resistencia a la intemperie. Sobre estas columnas se apoyan los tirantes, que suelen ser palos de eucalipto. El cielo raso visible desde el interior puede ser de paja o cañas, añadiendo textura y carácter al espacio.
La paja utilizada en los techos no es cualquier tipo; proviene de humedales y de varias especies vegetales como la cortadora, espadaña, totora o arrocillo. Sin embargo, la más sugerida por su dureza, impermeabilidad natural y su extensión que facilita el tejido del techo es la paja cortadora (Cortadería Selloana o paja brava). Su nombre popular se debe a los pequeños serruchos que tienen sus bordes. Un techo de paja cortadora bien construido puede tener una vida útil de aproximadamente 10 años, tras lo cual debe ser reemplazado para mantener su impermeabilidad y funcionalidad.
El Cerramiento: Conectando o Delimitando Espacios
La decisión de si el quincho será abierto, semi-cubierto o cerrado impacta directamente en su usabilidad a lo largo del año y en su integración con la vivienda. Para los quinchos que se conciben como una extensión integrada de la casa, el cerramiento juega un papel crucial.
Los ventanales son la opción más común para cerrar un quincho, permitiendo mantener la conexión visual con el exterior y aprovechar la luz natural. Si bien deberían seguir el estilo general de las carpinterías de la casa para mantener la coherencia, en el quincho se pueden permitir ser un poco más amplios para maximizar las vistas y la luminosidad. Las aberturas de apertura corrediza (deslizantes) son las más aconsejables para estos ambientes de tanto uso, ya que no ocupan espacio al abrirse y permiten integrar el interior con el exterior de forma parcial o total.
En cuanto a los materiales de las carpinterías (marcos y hojas de ventanas), lo ideal es que sean iguales o muy similares a los utilizados en el resto de la casa para mantener la armonía estética. Pueden ser de aluminio, PVC o madera, dependiendo del estilo.
Más allá de la estética, lo importante es que las carpinterías que se coloquen resulten prácticas, fáciles de accionar y limpiar, y sobre todo, que sean resistentes al paso del tiempo y al uso intensivo propio de un quincho. Una buena calidad en ventanas y puertas asegura un buen aislamiento y una larga vida útil.
Los Pisos: Base de Estilo y Funcionalidad
La elección del piso en un quincho es fundamental, ya que debe ser un material resistente, fácil de limpiar y que complemente la estética general del espacio. Los materiales más usados tradicionalmente siguen siendo opciones muy válidas y populares.
Entre los materiales tradicionales, destacan las cerámicas de barro cocido y las piedras naturales en sus distintas variantes (lajas, adoquines, etc.). Las cerámicas de barro cocido aportan un aire rústico y cálido, son duraderas y relativamente fáciles de mantener. Las piedras naturales, por su parte, ofrecen una robustez inigualable y una belleza atemporal, con cada pieza siendo única. Son ideales para crear ambientes más sobrios y elegantes o rústicos, dependiendo del tipo de piedra y acabado.
En los últimos años, la madera se ha sumado con fuerza como material para pisos de quinchos, especialmente en decks o en interiores cerrados. La madera aporta una calidez incomparable y es muy agradable al tacto. Si se elige madera para exterior o zonas semi-cubiertas, es crucial seleccionar especies resistentes a la intemperie y aplicar los tratamientos adecuados para protegerla de la humedad, los insectos y los rayos UV. Aunque requiere más mantenimiento que las cerámicas o la piedra, su estética es muy valorada y está muy de moda.
Preguntas Frecuentes sobre Quinchos
¿Cuál es la medida ideal para un quincho familiar?
Si bien la medida ideal depende del espacio disponible y del uso, una medida estándar recomendada para albergar cómodamente entre 10 y 12 personas es de 4 metros de ancho por 6 metros de largo.
¿Qué altura debe tener la base de la parrilla tradicional?
La base o emparrillado de un parrillero tradicional debe ubicarse a unos 80 centímetros del nivel del piso para una mayor comodidad al cocinar.
¿Qué materiales se recomiendan para el techo de un quincho?
Para estructuras de madera, la viga laminada es excelente por su resistencia y capacidad para cubrir grandes luces. Para un estilo más rústico y económico, la paja cortadora es una opción tradicional y aislante.
¿Qué tipo de ventanas son mejores para un quincho cerrado?
Las ventanales corredizos son muy aconsejables por su practicidad y porque permiten integrar el interior con el exterior sin ocupar espacio al abrirse.
¿Cuánto dura un techo de paja?
Un techo bien construido con paja cortadora puede tener una vida útil de aproximadamente 10 años antes de necesitar ser reemplazado.
Construir un quincho es una inversión en calidad de vida y disfrute. Planificar cuidadosamente, considerar las medidas adecuadas, elegir los materiales correctos y prestar atención a los detalles como la parrilla, la chimenea y los cerramientos, te permitirá crear un espacio que no solo sea funcional y hermoso, sino que se convierta en el corazón de tu hogar para compartir momentos inolvidables.
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