¿Cómo se llaman las construcciones tipo iglú?

La Forma Única del Iglú

02/02/2018

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Las casas hechas de nieve, conocidas popularmente como iglús, representan una de las proezas arquitectónicas más ingeniosas y adaptadas a un entorno extremo. Construidos tradicionalmente por los pueblos Inuit del Ártico, estas estructuras no son meras acumulaciones de nieve, sino refugios diseñados con una comprensión profunda de las propiedades térmicas y estructurales de este material único. A simple vista, un iglú puede parecer una simple cúpula hemisférica, pero su forma encierra un secreto de diseño que es clave para su estabilidad y funcionalidad en las condiciones más adversas.

La forma del iglú es quizás su característica más distintiva y menos comprendida por quienes no están familiarizados con su construcción. Contrariamente a la creencia popular y a menudo representada, los iglús tradicionales no son perfectas esferas o hemisferios. En su lugar, se construyen siguiendo una curva que se asemeja más a una catenaria o un paraboloide invertido. Esta elección de forma no es estética, sino puramente funcional y vital para la supervivencia de la estructura bajo las fuerzas implacables del clima ártico y la naturaleza misma de la nieve como material de construcción.

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Utilizar una forma catenaria o paraboloide invertido tiene ventajas estructurales significativas. A medida que la nieve envejece y se comprime bajo su propio peso y las condiciones ambientales, se generan tensiones dentro de la estructura. En una forma esférica, estas tensiones podrían llevar a puntos débiles y al colapso. Sin embargo, en una forma catenaria o paraboloide invertido, las presiones dentro de la estructura tienden a ser casi exclusivamente de compresión. Esto significa que las fuerzas se distribuyen de manera uniforme a través de los bloques de nieve, minimizando la probabilidad de pandeo o falla estructural. Es una aplicación magistral de principios de ingeniería intuitiva, permitiendo que una estructura construida con un material aparentemente frágil soporte cargas considerables, incluso el peso de una persona parada en la parte superior.

Además de su forma fundamental, los iglús varían en tamaño y propósito, adaptándose a diferentes necesidades de la vida Inuit. Tradicionalmente, se reconocen tres tipos principales de iglús, cada uno con un uso específico:

Tipos Tradicionales de Iglús

La funcionalidad de un iglú está intrínsecamente ligada a su tamaño y diseño, adaptándose a las diversas actividades y estructuras sociales de los Inuit. Estos tres tipos muestran la versatilidad de la construcción con nieve.

Tipo de IglúTamañoPropósito PrincipalCapacidad Habitual
PequeñoEl más pequeñoRefugio temporal, viajes de caza (1-2 noches)Una o dos personas
MedianoTamaño intermedioVivienda familiar semi-permanenteUna o dos familias
GrandeEl más grandeEventos especiales y vivienda comunalHasta 20 personas

Los iglús de tamaño más reducido son construidos como refugios temporales, ideales para cazadores que pasan una o dos noches fuera. Son rápidos de levantar y cumplen su función básica de protección contra el viento y el frío. Los iglús de tamaño intermedio eran la vivienda familiar semi-permanente. Generalmente consistían en una sola habitación y a menudo se construían varios en áreas cercanas, formando pequeñas aldeas Inuit. Los iglús más grandes se construían típicamente en parejas, donde una estructura era temporal para ocasiones especiales y la otra se usaba para vivir. Estos grandes iglús podían tener hasta cinco habitaciones y albergar a unas 20 personas. Podían construirse uniendo varios iglús más pequeños mediante túneles, creando un acceso común al exterior. Se utilizaban para celebrar banquetes comunitarios y danzas tradicionales, sirviendo como importantes centros sociales.

La Construcción: Un Arte de la Nieve

Construir un iglú requiere habilidad y el material adecuado. No toda la nieve sirve. La mejor nieve para la construcción de iglús es aquella que ha sido compactada por el viento. Este tipo de nieve posee suficiente resistencia estructural para ser cortada en bloques y apilada de manera efectiva. La nieve que ha caído suavemente en calma no es útil para este propósito, ya que carece de la cohesión necesaria. Los bloques individuales se cortan directamente del suelo nevado utilizando sierras o herramientas similares a machetes. Inicialmente, los bloques pueden ser cortados con cuatro lados, pero a menudo se les da forma de cinco o seis lados durante la construcción para aumentar el entrelazado estructural, similar a las piedras utilizadas en la arquitectura Inca. A medida que pasa el tiempo, los iglús tienden a acortarse gradualmente debido a la deformación por compresión de la nieve.

El proceso de construcción es fascinante. Los bloques de nieve se apilan en una espiral ascendente, inclinándose gradualmente hacia adentro. Cada bloque se apoya en el anterior y en el costado, creando una cúpula que se auto-soporta a medida que se construye. No se necesita una estructura de soporte adicional durante el proceso. La habilidad del constructor reside en cortar y colocar cada bloque con la inclinación y el ajuste precisos para que encajen perfectamente con los bloques adyacentes y soporten el peso de los bloques superiores. El hueco dejado en el suelo de donde se extraen los bloques a menudo se utiliza como la mitad inferior del refugio, proporcionando un nivel inferior que ayuda a atrapar el aire frío.

Características Ingeniosas para el Confort Ártico

A pesar de estar hechos de nieve, los iglús son refugios sorprendentemente cálidos. Esto se debe a las excelentes propiedades aislantes de la nieve, que es esencialmente aire atrapado entre cristales de hielo. El aire es un mal conductor de calor, lo que minimiza la pérdida de calor desde el interior hacia el frío exterior. Dentro de un iglú bien construido, la temperatura puede mantenerse significativamente por encima de la temperatura exterior, a menudo varios grados por encima del punto de congelación.

Para mejorar aún más el confort, los iglús incorporan varias características de diseño inteligente. Una plataforma elevada para dormir es común. Dado que el aire caliente tiende a subir y el aire frío a bajar, el área de entrada se ubica en un nivel inferior, funcionando como una trampa de frío que recoge el aire más helado. La plataforma elevada para dormir se beneficia del aire más cálido que se acumula en la parte superior del espacio interior. El calor puede ser generado por lámparas de aceite (qulliq), el calor corporal de los ocupantes o pequeños fogones, elevando la temperatura interior notablemente. En algunos casos, los Inuit Centrales, especialmente los de la zona del Estrecho de Davis, revestían el área de vivienda con pieles de animales, lo que podía aumentar la temperatura interior de unos 2°C a un rango mucho más confortable de 10-20°C.

A menudo se construye un túnel corto en la entrada. Este túnel ayuda a reducir la pérdida de calor y a bloquear el viento cuando la puerta está abierta. La puerta misma podía ser una piel de animal o un bloque de nieve. En ocasiones, se insertaba un solo bloque de hielo de agua dulce transparente en la pared o el techo para permitir la entrada de luz natural al interior.

Fortaleza a Través del Hielo

Una vez que un iglú está completamente construido, se puede consolidar deliberadamente para aumentar su resistencia. Un método tradicional implica encender una llama grande (con una lámpara de aceite, por ejemplo) dentro del iglú por un corto tiempo. Esto calienta rápidamente el interior, haciendo que las paredes interiores se derritan ligeramente. Luego, la llama se apaga y el hielo derretido se recongela. El calor corporal de los ocupantes también contribuye a este proceso, aunque más lentamente. Este ciclo de fusión y recongelación crea una capa de hielo en la superficie interior de las paredes de nieve, que actúa como un revestimiento protector y aumenta considerablemente la resistencia y durabilidad de la estructura. Es esta capa de hielo la que permite que un iglú correctamente construido sea tan robusto.

Preguntas Frecuentes sobre Iglús

Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre estas fascinantes estructuras:

¿De qué está hecho un iglú? Se construye con bloques de nieve compactada por el viento, que tiene la resistencia adecuada para ser cortada y apilada.

¿Qué tan cálido puede ser un iglú por dentro? Gracias a las propiedades aislantes de la nieve y al diseño interno (trampa de frío, plataforma elevada), la temperatura interior puede estar significativamente por encima de la exterior, a menudo varios grados por encima de 0°C, y con revestimientos de piel, puede alcanzar los 10-20°C.

¿Cuánto tiempo tarda en construirse un iglú? Un constructor experimentado puede construir un iglú pequeño en relativamente poco tiempo, mientras que los más grandes requieren más esfuerzo y pueden involucrar a varias personas.

¿Un iglú es realmente fuerte? Sí, gracias a su forma catenaria/paraboloide, el entrelazado de los bloques y el proceso de fusión/recongelación que crea una capa de hielo interna, un iglú bien construido es muy resistente y puede soportar peso.

¿Qué forma tiene la entrada? La entrada suele ser un túnel bajo para reducir la pérdida de calor y bloquear el viento. El hueco de donde se cortaron los bloques a menudo forma la parte inferior de la entrada y el piso.

Conclusión

Los iglús son mucho más que simples refugios primitivos; son ejemplos brillantes de cómo el conocimiento tradicional y la observación del entorno pueden llevar a soluciones de ingeniería sorprendentemente sofisticadas. Su forma única, lejos de ser una simple cúpula, es una elección estructural deliberada que aprovecha al máximo las propiedades del material. Desde los pequeños refugios temporales hasta las grandes estructuras comunitarias, cada iglú es un testimonio de la habilidad y el ingenio de los pueblos Inuit, demostrando que una casa prefabricada, incluso hecha de nieve, puede ser una obra maestra de diseño funcional y adaptabilidad.

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