02/09/2025
El sector de la construcción en Argentina ha demostrado una notable resiliencia tras los momentos más críticos de la pandemia. Fue uno de los primeros en reactivarse luego de las restricciones iniciales de aislamiento, e incluso logró mantener un pulso interesante en la obra privada durante los meses de confinamiento más estrictos. Sin embargo, detrás de esta aparente recuperación de la actividad, las estadísticas revelan un panorama más complejo y preocupante en cuanto a la estructura del mercado.

Un informe reciente del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (Ieric) pone de manifiesto una realidad que genera interrogantes: a pesar del repunte en la actividad, hoy existen 2.443 empresas constructoras activas menos que antes de la llegada del Covid-19 al país. Esto representa una caída del 10% en la cantidad de firmas que se encuentran efectivamente participando en obras.
En concreto, mientras que en febrero de 2019 se registraban 23.778 Constructoras Activas en Argentina, dos años más tarde ese número había descendido a 21.335. Es importante aclarar que esta cifra de 'activas' no implica necesariamente que las 2.443 empresas restantes hayan cerrado sus puertas de forma definitiva, pero sí indica que, al momento del relevamiento, no estaban involucradas en ningún proyecto de construcción. Esta situación plantea un escenario de concentración o, al menos, de salida temporal o permanente de una porción significativa de actores del mercado.
La Paradoja del Cemento: Más Obra, Menos Empresas
La disminución en la cantidad de empresas constructoras activas presenta una aparente contradicción cuando se compara con los indicadores de actividad del propio sector. Tradicionalmente, uno de los termómetros más fiables de la construcción es el consumo de cemento.
Según los datos publicados por la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP), en todo 2019, el último año completo antes de la Pandemia, se despacharon 11.103.556 toneladas de cemento en Argentina. Lejos de experimentar una caída acorde con la reducción de empresas, el año 2021 cerró con un Consumo de Cemento de 12.125.405 toneladas, lo que significa un crecimiento del 9,2% respecto a 2019. Este incremento se observó tanto en la obra pública como en la privada, desmintiendo la idea de que la actividad general se hubiera contraído.
Esta tendencia positiva en la actividad se mantuvo incluso en el primer bimestre de 2022, a pesar de un leve retroceso en enero que interrumpió una racha de 16 meses consecutivos de crecimiento, rápidamente compensado por un nuevo repunte en febrero. En síntesis, el mercado muestra más volumen de trabajo que antes de la crisis sanitaria, pero con una menor cantidad de empresas ejecutándolo.
¿Por Qué la Caída de Pymes Constructoras?
La explicación detrás de esta paradoja, según los expertos, reside en la diferente capacidad de resistencia que tuvieron las empresas durante los meses más duros del aislamiento y la incertidación económica. Gerardo Fernández, presidente de la Confederación de Pymes Constructoras de la Argentina (CPC), señaló que una gran cantidad de firmas, especialmente las de menor tamaño, no lograron sobrevivir al parate o a la drástica reducción de la actividad.
Fernández explicó que las grandes corporaciones de la construcción operan con una lógica distinta a la de las pequeñas y medianas empresas. Ante una crisis, las grandes firmas suelen frenar obras y ajustar personal rápidamente para proteger sus estructuras financieras. Las Pymes, en cambio, a menudo tienen un vínculo más cercano con sus empleados y, en la urgencia del día a día, pueden no tener la misma capacidad de reacción o acceso a información y financiamiento para sortear una situación crítica prolongada. Esto las llevó a intentar seguir operando o a enfrentar la crisis con menos espalda, terminando por 'estrellarse'.
El empresario remarcó que, por este motivo, se perdieron más de 2.000 Pymes constructoras en todo el país durante la pandemia, y lo más probable es que muchas de ellas no vuelvan a abrir. Crear una constructora sólida lleva muchos años, requiere antecedentes y experiencia para acceder a obras, especialmente si son proyectos especializados. Perder esa base construida con esfuerzo hace muy difícil la recuperación.
Esta visión es compartida por economistas como Carlos Rodríguez, quien analizó que las empresas con mayor solidez financiera fueron las que mejor pudieron aguantar la época de incertidumbre y parate. Muchas firmas chicas se quedaron en el camino y, simplemente, no pudieron recuperarse para volver a la actividad.
Las estadísticas del Ieric confirman esta lectura. El momento de menor cantidad de empresas activas coincidió con el pico del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), entre mayo y julio de 2020, cuando la obra pública llegó a estar virtualmente paralizada y la actividad privada se redujo drásticamente. En ese punto, el número de empresas activas llegó a descender hasta las 14.000. Si bien hubo una recuperación posterior, muchas de las firmas inactivadas no regresaron al mercado.
El Desigual Impacto en las Provincias Argentinas
El impacto de la pandemia en el mapa de las empresas constructoras activas no fue uniforme en todo el territorio nacional. Si bien la tendencia a la baja se observó en la mayoría de las jurisdicciones, algunas sufrieron consecuencias mucho más severas que otras.
En términos porcentuales, dos provincias muestran las caídas más pronunciadas: La Rioja, con una retracción del 23% en la cantidad de firmas activas, y Mendoza, con una disminución del 22%. Estas cifras evidencian la particular vulnerabilidad que tuvieron los sectores de la construcción en estas regiones.
La Provincia de Buenos Aires, por su parte, si bien no tuvo la mayor caída porcentual, sí registró la baja más significativa en términos absolutos. De las 7.187 empresas que operaban en febrero de 2019, dejaron de estar activas 1.114 compañías, lo que representa una retracción del 16%. Dado el volumen del mercado bonaerense, esta pérdida tiene un peso considerable en el total nacional.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) mostró una caída menos pronunciada en términos porcentuales, pasando de 4.639 firmas activas en 2019 a 4.298, lo que implica una baja del 7%.
En contraste con la tendencia general, solo dos provincias mostraron un crecimiento en la cantidad de empresas constructoras activas durante el período analizado: San Juan y Catamarca. San Juan sumó 10 constructoras, alcanzando un total de 429, mientras que Catamarca incorporó 28 nuevas firmas, llegando a 211. Si bien estos resultados son positivos a nivel local, su magnitud es pequeña en comparación con las pérdidas registradas en otras provincias y no logran revertir la tendencia nacional de concentración del mercado.
Aquí un resumen del impacto provincial:
| Provincia | Empresas Feb 2019 | Empresas Recientes | Variación (%) | Variación (Abs) |
|---|---|---|---|---|
| Argentina (Total) | 23.778 | 21.335 | -10% | -2.443 |
| Buenos Aires | 7.187 | 6.073 | -16% | -1.114 |
| CABA | 4.639 | 4.298 | -7% | -341 |
| La Rioja | N/D | N/D | -23% | N/D |
| Mendoza | N/D | N/D | -22% | N/D |
| San Juan | 419 | 429 | Positivo | +10 |
| Catamarca | 183 | 211 | Positivo | +28 |
Nota: N/D indica que los datos específicos de cantidad de empresas en 2019 o recientes no fueron detallados en el informe para esas provincias, solo la variación porcentual.
Implicaciones para el Futuro de la Construcción y las Casas Prefabricadas
La consolidación del mercado de la construcción, con un menor número de empresas activas pero una mayor actividad general, tiene diversas implicaciones para el futuro del sector. Por un lado, podría sugerir que las empresas que sobrevivieron son aquellas con mayor solidez financiera, eficiencia operativa o especialización. Esto podría llevar a una mayor profesionalización del mercado, pero también a una menor competencia en ciertos nichos o regiones, lo que podría afectar los costos.
Para el creciente sector de las Casas Prefabricadas, este escenario presenta oportunidades y desafíos. Las empresas de construcción tradicional que lograron superar la crisis podrían estar mejor posicionadas para incorporar o competir con métodos constructivos más industrializados y eficientes como el prefabricado. Al mismo tiempo, la desaparición de muchas Pymes constructoras tradicionales podría reducir la oferta de mano de obra o empresas locales acostumbradas a métodos convencionales, abriendo espacio para alternativas como las casas prefabricadas, que a menudo dependen de procesos más estandarizados y equipos especializados que pueden operar en diferentes localizaciones.
El aumento general en el consumo de cemento, que indica un dinamismo en la obra, sugiere que hay demanda. Esta demanda podría volcarse hacia soluciones constructivas que ofrezcan rapidez, eficiencia y costos controlados, características que suelen asociarse con las casas prefabricadas. Sin embargo, la menor cantidad de actores en el mercado tradicional podría hacer que las empresas de prefabricadas deban competir más directamente con un grupo más selecto y robusto de constructoras tradicionales, o incluso considerar la adquisición o fusión con algunas de las estructuras existentes.
En definitiva, el panorama actual del mercado constructor argentino es de una actividad en recuperación, pero con una estructura empresarial modificada, con menos jugadores y, probablemente, una mayor concentración. Comprender esta dinámica es clave para quienes operan en el sector, ya sea en construcción tradicional o en nichos innovadores como las casas prefabricadas.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuántas empresas constructoras había en Argentina antes de la pandemia?
Según datos de febrero de 2019, había 23.778 empresas constructoras activas registradas en el país.
¿Cuántas empresas constructoras hay activas en Argentina actualmente?
El informe más reciente del Ieric indica que hay 21.335 empresas constructoras activas, lo que representa una disminución de 2.443 firmas respecto a febrero de 2019.
¿Por qué disminuyó la cantidad de empresas si la actividad de la construcción creció?
La disminución se debe principalmente a que muchas pequeñas y medianas empresas (Pymes) no pudieron soportar el parate y las dificultades económicas de los meses más duros de la pandemia, a pesar de que la actividad general, medida por el consumo de cemento, se recuperó e incluso superó los niveles prepandemia.
¿Qué tipo de empresas constructoras fueron las más afectadas por la crisis?
Los expertos señalan que las Pymes constructoras fueron las más afectadas, ya que tuvieron menos espalda financiera y operativa para resistir la inactividad o la reducción drástica de obras, a diferencia de las grandes corporaciones.
¿Qué provincias argentinas sufrieron las mayores caídas en la cantidad de empresas constructoras?
En términos porcentuales, La Rioja (-23%) y Mendoza (-22%) tuvieron las mayores caídas. En términos absolutos, la Provincia de Buenos Aires registró la mayor pérdida, con 1.114 empresas menos activas.
¿Cómo afecta la situación actual del mercado constructor al sector de casas prefabricadas?
La menor cantidad de empresas tradicionales activas y la posible mayor concentración del mercado crean un entorno donde las empresas de casas prefabricadas pueden encontrar oportunidades al ofrecer eficiencia y rapidez, aunque también deberán competir con un grupo más selecto y robusto de constructoras que sobrevivieron a la crisis.
El panorama del sector de la construcción en Argentina post-pandemia es uno de resiliencia de la actividad, pero con cicatrices profundas en su estructura empresarial, especialmente en el segmento de las pequeñas y medianas firmas. La consolidación del mercado y la adaptación a las nuevas realidades económicas y operativas serán clave para el desarrollo futuro del sector, incluyendo el auge de las Casas Prefabricadas y otras modalidades constructivas.
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