¿Cómo se llama la construcción típica de Valencia?

Casas Tradicionales Valencianas: Masía, Alquería, Barraca

25/09/2015

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La rica historia y la marcada vocación agrícola del territorio valenciano han dado forma a un paisaje único, donde las construcciones tradicionales se integran como testigos silenciosos de un pasado ligado a la tierra. Durante siglos, la actividad del campo no solo moldeó la economía y la sociedad, sino que también dictó el diseño y la ubicación de los edificios donde las familias vivían y trabajaban. Estas edificaciones, lejos de ser meras estructuras, son parte intrínseca de la identidad valenciana, reflejando la relación del hombre con su entorno y los recursos disponibles. Aunque los cambios socioeconómicos y los avances en la agricultura han llevado a la paulatina desaparición de muchas de ellas, el legado de la masía, la alquería y la barraca perdura en la memoria colectiva y en los esfuerzos por preservar este patrimonio. Exploraremos a continuación las características distintivas de cada una de estas fascinantes tipologías arquitectónicas valencianas.

¿Cómo se llama la construcción típica de Valencia?
La masía, el mas, la casa de campo Más específicamente en valenciano el mas se refiere al territorio de explotación agrícola y en el que se incluye el edificio principal o masía. Las casas de campo, o masías suelen ser espacios con una antigua explotación histórica.

La construcción típica de Valencia, o mejor dicho, las construcciones típicas que representan el hábitat tradicional ligado a la agricultura, son principalmente tres: la Masía (o Mas), la Alquería y la Barraca. Cada una adaptada a diferentes entornos y tipos de explotación agrícola.

La Masía: Símbolo de la Casa de Campo

La masía, conocida también simplemente como mas o, en su versión más pequeña, maset, es una edificación rural emblemática de la Comunitat Valenciana. El término 'mas' en valenciano se refiere tanto al edificio principal como al territorio de explotación agrícola que lo rodea. Estas casas de campo suelen estar asociadas a explotaciones con una larga historia, alzándose tanto en las zonas interiores montañosas como en las áreas de alturas medias e incluso en la costa.

Los materiales empleados en su construcción varían ligeramente según la disponibilidad local, pero de forma general, la masía se caracteriza por el uso de piedra sin pulir para conferir solidez a la estructura. En ocasiones, la piedra trabajada se reserva para elementos específicos como los vanos, especialmente las puertas, destacando su importancia o robustez. La arcilla, la cal y el cemento también son fundamentales en su fábrica, sirviendo como morteros y revestimientos. La madera es esencial para las vigas que soportan los techos, las puertas y ventanas. Para el entramado de los techos, se utilizaban cañas, sobre las cuales se colocaba la cubierta de teja. Los tejados son comúnmente a dos vertientes, aunque también pueden encontrarse a una sola.

Las masías se emplazan estratégicamente en el espacio agrícola, buscando una orientación que las proteja de los vientos dominantes de la zona. Su tamaño varía, pudiendo tener generalmente entre uno y dos pisos, e incluso en ocasiones tres alturas. La distribución interna responde a las necesidades de la vida rural: la planta baja a menudo albergaba a los animales o se conectaba con un establo anexo, y también servía como espacio de vivienda. El primer piso, o a veces también la planta baja, estaba destinado a la residencia familiar. El último nivel, ya sea el segundo o el tercero, cumplía la función crucial de granero, sirviendo para almacenar el producto de las cosechas. Un aspecto interesante es que, en ciertos casos, especialmente en la costa valenciana, estas edificaciones no solo eran residenciales y agrícolas, sino que también incorporaban elementos defensivos.

La masía ha sido protagonista en la literatura, evocando una mirada a menudo utópica del mundo rural. Sin embargo, la realidad actual muestra un panorama cambiante. Muchas masías conservan su uso original como vivienda y centro de actividades agrícolas y ganaderas, pero un número considerable ha sido abandonado, cayendo en la ruina debido al retroceso del terreno cultivado y los cambios en las formas de vida y trabajo. Afortunadamente, otras han encontrado una nueva vida al ser reconvertidas en casas rurales, hoteles o segundas residencias para escapadas de fin de semana o períodos vacacionales. Ejemplos notables de masías o conjuntos de masías se encuentran dispersos por toda la geografía valenciana, como el conocido Mas de Aguirre en Bétera o los numerosos 'masos' que conforman pequeñas aldeas o caseríos en comarcas como la Sierra Engarcerán o Vall d’Alba, muchos de los cuales lamentablemente hoy están deshabitados.

La Alquería: Raíces Árabes en la Huerta de Regadío

En las zonas costeras y de regadío, la casa de campo tradicional recibe el nombre de alquería. Este término, con un claro origen árabe, significa 'pequeño poblado'. Inicialmente, se utilizaba para describir un conjunto modesto de casas de labor situadas cerca de las tierras que se cultivaban. De hecho, muchos de los actuales pueblos valencianos tienen su origen en antiguas alquerías musulmanas.

A diferencia de la barraca, que es característica del minifundio, la alquería está asociada a una mayor extensión de tierra de cultivo. Los edificios de la alquería suelen presentar una planta rectangular, en ángulo, o formada por la unión de dos cuadrados. La distribución interna es funcional para la vida en la huerta. La planta baja alberga la vivienda, incluyendo 'l’estudi' o habitación principal del matrimonio, y 'la llar', que funciona como comedor y cocina, destacando por su amplia chimenea. El segundo piso podía tener más habitaciones, pero su uso principal era 'l’andana', un espacio diáfano destinado a guardar las cosechas, similar al granero de la masía. La cubierta característica de la alquería es de teja mora.

Hoy en día, el nombre 'alquería' se refiere a menudo a un único edificio en terreno de labor, aunque históricamente podía designar un conjunto. La Huerta de Valencia y las zonas limítrofes aún conservan algunas de estas edificaciones, que suelen tener uno o dos pisos y, en ocasiones, incluso una torre. Muchas alquerías han desaparecido con la expansión urbana y la transformación del paisaje, pero otras han sido preservadas, como la Alquería del Moro en Benicalap o la Alquería de Julià en Valencia. Algunas alquerías han dado lugar a municipios enteros, como Alquerías del Niño Perdido, mientras que otras se han integrado en el tejido urbano de ciudades y pueblos. La toponimia valenciana está repleta de nombres que remiten a estas construcciones, reflejo de su omnipresencia histórica en el territorio.

¿Quién es la constructora del edificio de Valencia?
El edifico de València calcinado fue construido en 2005, en pleno boom inmobiliario, por la promotora catalana FBEX, y está ubicado en una de las zonas más lujosas de València, en el barrio de Campanar.

La Barraca: La Vivienda Humilde y Efímera de la Huerta Baja

La barraca es un tipo de construcción tradicional propia de las zonas bajas y de huerta, especialmente en áreas pantanosas. Se distingue por el uso de materiales considerados pobres o efímeros, como troncos de morera o chopo para la estructura, cañas, barro, y diversas gramíneas para las paredes y, crucialmente, la cubierta. Debido a la naturaleza de estos materiales, las barracas requieren un mantenimiento casi anual, particularmente en el tejado, para asegurar su subsistencia. Es una vivienda familiar asociada a los minifundios, es decir, a pequeñas parcelas de tierra.

La barraca se extendía, o mejor dicho, se extendía, ya que muchas han desaparecido, por el entorno de la Huerta de Valencia, áreas pantanosas y el Bajo Segura valenciano, aunque también se construían en la zona murciana e incluso se encuentran tipologías muy similares en el delta del Ebro. Su planta es rectangular, y su rasgo más distintivo y característico es su cubierta apuntada a doble vertiente. Esta forma particular no solo es estéticamente reconocible, sino que también responde a la necesidad de evacuar rápidamente el agua de lluvia en zonas a menudo inundables.

La barraca ha capturado la imaginación colectiva, convirtiéndose en un elemento de ensoñación sobre un mundo rural idílico, y ha sido prominentemente representada en la literatura valenciana. Autores como Teodoro Llorente la han inmortalizado en verso, y Vicente Blasco Ibáñez ofreció una descripción magnífica y a la vez cruda de la vida en la huerta de Valencia en su novela 'La Barraca'. Su descripción detallada de la reparación del tejado de paja subraya la necesidad de su continuo mantenimiento.

Aunque se asientan sobre minifundios, las barracas solían estar muy próximas unas a otras, conformando una sociedad abigarrada con intensas relaciones comunitarias. Sus habitantes tenían una fuerte conciencia de comunidad y un notable sentimiento de solidaridad, aspectos magistralmente retratados por Blasco Ibáñez y analizados por estudiosos como Manuel Sanchis Guarner. La barraca, con su sencillez y su fuerte vínculo con la tierra y la comunidad, se ha convertido en uno de los elementos más reconocibles del pueblo valenciano en el imaginario colectivo.

Un Paisaje en Desaparición: El Desafío de la Conservación

Lamentablemente, las tres tipologías de construcciones tradicionales valencianas – masía, alquería y barraca – sufren un proceso de destrucción y desaparición en las últimas décadas. Los cambios socioeconómicos del último siglo, el abandono de las tierras agrícolas y la transformación de las formas de vida y trabajo han mermado la función original de estas edificaciones. La ruina es una amenaza constante, especialmente para las barracas, cuyos materiales efímeros exigen un remozamiento continuo que a menudo no se realiza.

Solo en algunos casos, estas construcciones logran mantenerse en pie gracias a un cambio de función. Se reconvierten en casas rurales, hoteles con encanto, centros de agroturismo o residencias veraniegas, permitiendo su rehabilitación y conservación. En un menor número de casos, continúan activas como centros de producción agrícola o ganadera. Las alquerías enfrentan un destino similar, y muchas han sido absorbidas o demolidas por la expansión urbana que avanza sobre el suelo rural que las rodeaba.

A pesar de su vulnerabilidad actual, la masía, la alquería y la barraca han sido elementos fundamentales del paisaje valenciano durante siglos, dotándolo de un sentido propio y característico. Representan la adaptación del hombre a su entorno, el uso inteligente de los recursos locales y una forma de vida arraigada en la tierra. La vivienda tradicional valenciana es, por tanto, un patrimonio cultural y arquitectónico de incalculable valor. Su conservación, junto con la de su entorno agrícola original, es crucial para mantener viva la historia, la economía, las costumbres y el horizonte cultural del territorio valenciano. Proteger estas estructuras significa preservar una parte esencial de la identidad y la memoria colectiva de la Comunitat Valenciana.

Tipo de ConstrucciónUbicación PrincipalMateriales TípicosCubierta CaracterísticaUso de la Tierra Asociado
Masía / MasInterior montañoso, alturas medias, costaPiedra (sin pulir/trabajada), arcilla, cal, cemento, madera, cañasTeja (dos o una vertiente)Explotación agrícola histórica (a menudo extensa)
AlqueríaZonas costeras y de regadío (Huerta)Piedra, arcilla, cal, cemento, madera, cañas (similar a masía, adaptado)Teja moraMayor extensión de tierra de regadío (comparada con barraca)
BarracaZonas bajas, de huerta y pantanosasTroncos (morera/chopo), cañas, barro, gramíneas (materiales pobres)Paja / Gramíneas (apuntada a doble vertiente)Minifundio (pequeñas parcelas)

Preguntas Frecuentes sobre la Arquitectura Tradicional Valenciana

¿Cuáles son los principales tipos de casas tradicionales en Valencia?
Los principales tipos son la Masía (o Mas), la Alquería y la Barraca, cada una adaptada a diferentes áreas geográficas y tipos de agricultura.
¿Dónde se encuentran principalmente las Masías?
Las Masías se localizan tanto en el interior montañoso como en zonas de alturas medias y en la costa, asociadas a explotaciones agrícolas históricas.
¿Qué diferencia a una Alquería de una Barraca?
La Alquería se encuentra en zonas de regadío (Huerta) y está ligada a una mayor extensión de tierra, mientras que la Barraca es típica de zonas bajas y pantanosas, construida con materiales más pobres y asociada a minifundios.
¿Por qué están desapareciendo estas construcciones?
Su desaparición se debe principalmente a los cambios socioeconómicos, el abandono de la actividad agrícola tradicional y la expansión urbana, que llevan a la ruina o demolición.
¿Se pueden visitar o vivir en estas casas hoy en día?
Muchas han sido abandonadas, pero algunas se han rehabilitado y reconvertido en casas rurales, hoteles o segundas residencias, permitiendo su visita o alojamiento.

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