08/10/2015
Con la llegada del calor, es común que ciertos visitantes alados o de pequeñas patas busquen refugio o alimento cerca de nuestras viviendas. Entre ellos, hay un pequeño reptil que a menudo genera sorpresa e incluso temor: la salamanquesa. Sin embargo, es fundamental aclarar que este animal, que suele trepar por fachadas y muros, no es la salamandra, un anfibio de mayor tamaño y colores llamativos que prefiere los ambientes acuáticos. La confusión de nombres es frecuente, pero sus características y hábitats son muy distintos. Las salamanquesas, por el contrario, son habitantes comunes de zonas urbanas, adaptándose especialmente bien a edificios antiguos con muros porosos donde encuentran escondite.

La primera y más importante verdad sobre la salamanquesa es su total inofensividad para los seres humanos. Su apariencia puede resultar exótica o incluso intimidante para algunos, pero no representan ningún riesgo dentro de nuestros hogares. De hecho, su presencia es, en muchos casos, beneficiosa. Estos pequeños reptiles son depredadores naturales de insectos y otros invertebrados, convirtiéndose en un efectivo control de plagas.

Salamanquesa vs. Salamandra: Una Confusión Común
Es vital distinguir entre estos dos animales para entender por qué uno podría aparecer en tu casa y el otro no. Como mencionamos, la salamanquesa (familia Gekkonidae) es un reptil, adaptado a ambientes terrestres, incluyendo zonas secas y urbanas. La salamandra (orden Caudata) es un anfibio, que requiere humedad constante y suele vivir cerca de cuerpos de agua.
| Característica | Salamanquesa | Salamandra |
|---|---|---|
| Tipo de animal | Reptil | Anfibio |
| Hábitat principal | Terrestre (muros, rocas, árboles, edificios) | Acuático o semi-acuático (cerca de ríos, lagos, bosques húmedos) |
| Piel | Seca, con protuberancias o lisa | Húmeda, lisa o ligeramente rugosa |
| Apariencia común | Colores pardos, grisáceos, rosados. Patas con almohadillas adherentes. | Colores brillantes (negro y amarillo, etc.). Patas normales sin almohadillas adherentes. |
| Dieta | Principalmente insectos y arácnidos | Insectos, gusanos, babosas, pequeños invertebrados (varía según especie) |
| Peligro para humanos | Inofensiva | Generalmente inofensiva, algunas especies tienen secreciones tóxicas (no mortales para humanos) |
Como puedes ver, la salamanquesa es la que tiene la capacidad y la tendencia a trepar por superficies verticales y colarse en las viviendas, mientras que la salamandra es mucho menos probable que la encuentres dentro de casa, a menos que vivas en un ambiente muy específico y húmedo.
Los Beneficios de Tener Salamanquesas en Casa
Más allá de ser inofensivas, silenciosas y no portadoras de enfermedades para el ser humano, las salamanquesas ofrecen una ventaja considerable: son excelentes controladoras de plagas. Su dieta se basa principalmente en insectos y otros pequeños invertebrados que a menudo consideramos molestos o antihigiénicos.
Piensa en las moscas zumbando, los mosquitos picando, las cucarachas corriendo por la noche, las arañas tejiendo telarañas indeseadas o las polillas que se comen tu ropa. Las salamanquesas consideran a todos estos una deliciosa comida. Al alimentarse de ellos, ayudan a mantener sus poblaciones a raya dentro y alrededor de tu hogar. Esto significa menos insectos voladores, menos arácnidos y menos rastreros indeseados, reduciendo así la necesidad de usar insecticidas químicos, lo cual es beneficioso tanto para tu salud como para el medio ambiente.
Eligen esconderse en lugares oscuros y angostos durante el día, como grietas en muros o huecos en tejados, saliendo principalmente al anochecer para cazar. Su actividad nocturna coincide perfectamente con la de muchos de los insectos que nos molestan, convirtiéndolas en depredadores muy eficientes.
Una Dieta Variada y Efectiva
La lista de sus presas es extensa e incluye:
- Moscas
- Mosquitos
- Polillas
- Arañas
- Cucarachas
- Grillos
- Gusanos
- Langostas
- Caracoles
Esta amplia variedad de presas demuestra su papel crucial en el equilibrio ecológico local y, específicamente, en el ecosistema de tu jardín o incluso de los rincones de tu casa donde puedan acceder.
Características de las Salamanquesas Comunes
En la cuenca del Mediterráneo, las especies más habituales que podemos encontrar son la salamanquesa común (Tarentola mauritanica) y la salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus).
La Salamanquesa Común
Es la más numerosa y fácilmente reconocible. Su coloración varía entre tonos pardos y grisáceos, adaptándose a su entorno e incluso cambiando ligeramente según la luz del día. Su cuerpo es robusto, ancho y aplanado, lo que les permite deslizarse por pequeñas grietas. La piel está cubierta de pequeñas protuberancias o tubérculos, que se vuelven más puntiagudos en los costados y la cola. Son expertas trepadoras gracias a unas láminas adhesivas en sus patas, que actúan como ventosas, permitiéndoles adherirse a casi cualquier superficie vertical, incluso techos.
Una peculiaridad interesante de la salamanquesa común es su capacidad de regenerar la cola si la pierde, una estrategia de defensa común en muchos reptiles. De sus cinco dedos en cada pata, solo el tercero y el cuarto presentan uñas, una característica que las distingue.
La Salamanquesa Rosada
Esta especie es generalmente más pequeña que la común, alcanzando un máximo de unos 12 centímetros de longitud en la edad adulta. Su color es muy distintivo, con tonos blanquecinos y rosáceos, y su dorso es menos rugoso que el de la salamanquesa común. A diferencia de su pariente, la salamanquesa rosada tiene uñas en los cinco dedos de cada pata, y su cola a menudo presenta anillos oscuros.
Ambas especies comparten la habilidad de trepar y la dieta insectívora, siendo igualmente beneficiosas si deciden compartir tu espacio.

¿Qué Hacer si Encuentras una Salamanquesa en Casa?
Dado que son animales pacíficos y tímidas, la mejor reacción si te encuentras con una salamanquesa dentro de tu hogar es, simplemente, dejarla estar. Lo más probable es que se esconda durante el día y salga de noche a hacer su trabajo de control de insectos. No intentarán interactuar contigo y, si te acercas, es probable que huyan.
Si, a pesar de saber que son inofensivas y beneficiosas, prefieres que no estén dentro de las habitaciones principales de tu casa, puedes intentar atraparla suavemente (por ejemplo, usando un vaso y un trozo de cartón para deslizar debajo) y liberarla en el exterior, en el jardín, en una ventana, o cerca de un muro exterior donde pueda encontrar refugio y seguir cazando. Evita hacer movimientos bruscos que puedan asustarla o dañarla. Recuerda, solo morderán en casos extremos de sentirse acorraladas y sin escapatoria, y su mordedura es totalmente inofensiva para nosotros.
Su presencia indica, además, un entorno relativamente sano, ya que necesitan una fuente de alimento (insectos) para sobrevivir.
Preguntas Frecuentes sobre las Salamanquesas en Casa
Aquí respondemos algunas dudas comunes que pueden surgir al encontrarse con uno de estos pequeños habitantes:
¿Son las salamanquesas venenosas?
No, rotundamente no. Las salamanquesas ibéricas no poseen veneno ni glándulas venenosas. Son completamente inofensivas para los humanos y mascotas.
¿Muerden las salamanquesas?
Solo en situaciones de extrema amenaza y si se sienten acorraladas sin posibilidad de escape. Su mordedura no es peligrosa, simplemente un pequeño pellizco que no causa daño.
¿Transmiten enfermedades?
No hay evidencia de que las salamanquesas transmitan enfermedades a los seres humanos o mascotas.
¿Hacen ruido?
Las salamanquesas comunes son generalmente silenciosas. Algunas especies de geckos en otras partes del mundo pueden vocalizar, pero las que encontramos habitualmente en la península ibérica no emiten sonidos molestos.
¿Qué significa tener una salamanquesa en casa?
Principalmente, significa que tu casa o sus alrededores tienen una población de insectos que les sirve de alimento y que hay rincones donde pueden encontrar refugio. Lejos de ser un mal presagio, puede considerarse un indicador de un ecosistema local funcional y te está proporcionando un servicio gratuito de control de insectos.
¿Cómo puedo evitar que entren si no las quiero dentro?
Aunque son beneficiosas, si prefieres que se queden fuera, la única forma efectiva es sellar posibles puntos de entrada: instalar mosquiteras en ventanas y puertas, sellar grietas en muros o alrededor de tuberías y desagües. Sin embargo, ten en cuenta que al hacerlo, podrías perder a un valioso aliado natural contra otros insectos menos deseados.
En resumen, la próxima vez que veas una salamanquesa trepando por tu pared o escondida en un rincón, recuerda que no es una salamandra venenosa, sino un pequeño reptil beneficioso y completamente inofensivo que te está ayudando a mantener a raya a los insectos molestos. Son parte de la fauna local y, en muchos sentidos, bienvenidas en nuestros espacios exteriores e incluso interiores.
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