18/10/2020
Al pensar en el futuro, ¿qué imagen le viene a la mente cuando imagina su vejez? ¿Se ve solo en casa, dependiendo de cuidados externos, o rodeado de una comunidad de apoyo, compartiendo experiencias y actividades? Esta es una pregunta crucial que, aunque pocas personas se plantean activamente en su juventud, cobra una relevancia inmensa con el paso del tiempo.

La vejez en el siglo XXI es radicalmente diferente a la de generaciones pasadas. Los adultos mayores de hoy son, en muchos casos, personas activas, con una participación continua en la sociedad y una expectativa de vida que puede superar incluso los 100 años. Mantener una buena calidad de vida en esta etapa no solo depende de la salud física, sino también, y de manera fundamental, de la salud mental y el bienestar emocional. Promover el ejercicio, la actividad social y, sobre todo, contar con círculos de apoyo sólidos, son pilares esenciales para transitar esta etapa de la mejor manera posible.

Entre las diversas teorías y modelos que buscan garantizar una vejez en plenitud, emerge con fuerza el concepto de cohousing, también conocido como viviendas colaborativas. Esta propuesta ofrece una alternativa innovadora a los modelos tradicionales de alojamiento para la tercera edad, poniendo el foco en la autonomía, la comunidad y la auto-organización.
¿Qué son las Viviendas Colaborativas o Cohousing?
El cohousing se define como un tipo de comunidad residencial compuesta por un grupo determinado de personas que deciden unirse para construir o adaptar un espacio donde vivir en conjunto. A diferencia de un asilo o una casa de retiro convencional, el cohousing no es una institución que provee cuidados de forma pasiva. Es un proyecto vital que los propios residentes impulsan y gestionan.
La estructura típica de un cohousing combina la privacidad individual con la riqueza de la vida en comunidad. Cada residente o pareja cuenta con su propia unidad habitacional (una pequeña casa o departamento) que garantiza su espacio privado e independencia. Sin embargo, el núcleo de la vida en cohousing reside en las amplias áreas comunes que se comparten. Estas áreas pueden incluir comedores colectivos, cocinas compartidas, salones de estar, espacios para actividades (ejercicio, juegos), jardines, huertos e incluso consultorios médicos básicos. Estos espacios compartidos son el corazón de la interacción social, donde los residentes se reúnen para comer, conversar, realizar actividades conjuntas y, fundamentalmente, convivir.
La principal diferencia con los asilos o residencias tradicionales radica en la autonomía y la participación. En una residencia, a menudo se paga una cuota por servicios y se tiene un horario o una dinámica impuesta. Los residentes pueden sentirse limitados en su libertad, con menos control sobre su tiempo y decisiones, lo que en ocasiones genera sentimientos de abandono, tristeza o enojo. En el cohousing, la situación es opuesta: es el adulto mayor quien *elige* vivir allí, quien participa activamente en la conformación del espacio, en la selección de sus compañeros de vida y en la toma de decisiones sobre las reglas y el funcionamiento de la comunidad.
Según explica la doctora Margarita Maass de la UNAM, una característica distintiva es que estos espacios son auto-organizados y, en gran medida, auto-financiados. El grupo de futuros residentes se reúne y decide colectivamente cómo será su hogar, qué elementos incluirá, cómo se distribuirán los espacios privados y comunes, siempre basándose en las necesidades y deseos del grupo. Esta participación activa desde la concepción del proyecto genera un fuerte sentido de pertenencia y control sobre el propio futuro.
Una Alternativa para la Vejez, y Más Allá
Aunque las viviendas colaborativas se han popularizado como una excelente opción para que los adultos mayores vivan una vejez activa, con calidad de vida y en compañía, el modelo no está limitado exclusivamente a este grupo etario. En países como Estados Unidos o España, también existen comunidades de cohousing que integran a personas más jóvenes, creando entornos intergeneracionales.
La idea del cohousing surgió en Dinamarca en la década de 1960, en un contexto de cambios demográficos significativos. Las familias se reducían (menos hijos o solo uno), y muchos padres se encontraban solos en su vejez. La respuesta a esta creciente soledad fue la unión: personas en circunstancias similares se juntaron para vivir en comunidad, evitando así el aislamiento.
El arquitecto Charles Durrett jugó un papel clave en la difusión y sistematización de este modelo. Desarrolló la teoría y la metodología para organizar a las personas interesadas, establecer acuerdos, decidir el lugar, y definir las características de los espacios colectivos e individuales, así como las reglas de convivencia. Gracias a este trabajo, el cohousing se convirtió en un modelo replicable y se ha extendido por Europa y Estados Unidos.
El Cohousing en México: Pioneros y Redes de Apoyo
En México, donde la estructura familiar tradicional a menudo ha sido el principal soporte para el adulto mayor, pero donde también crece el número de personas mayores que viven solas (por viudez, distancia de los hijos o elección propia), el cohousing se presenta como una solución cada vez más pertinente. La doctora Margarita Maass, especialista en vejez y envejecimiento en la UNAM, es una figura central en la promoción de este modelo en el país.
La doctora Maass lidera un proyecto de investigación enfocado en adaptar y proponer un modelo de cohousing específico para el contexto mexicano. Como parte de esta iniciativa, se ha formado un seminario del cual surgió la primera red de viviendas colaborativas en México. Esta red agrupa a diversos colectivos que ya están trabajando para implementar la idea en distintas ciudades del país, incluyendo Torreón, Mérida, Ciudad de México, Oaxaca, Querétaro, San Miguel de Allende, León y Guadalajara.
Un ejemplo concreto del avance de este modelo en México es una vivienda colaborativa que ya está en funcionamiento, habitada por 15 parejas de amigos. Este proyecto tardó 16 años en materializarse, un proceso que comenzó cuando todos los involucrados aún estaban laboralmente activos. Durante ese tiempo, tomaron decisiones fundamentales: dónde adquirir el terreno, cómo diseñar y construir las áreas comunes y las cabañas individuales, si tendrían un huerto, o si contarían con servicios como enfermería. Este caso ilustra la importancia de la planificación a largo plazo.
La doctora Maass enfatiza que es fundamental reflexionar y decidir *cómo* se desea vivir la vejez. Lo ideal es comenzar a planificar mientras aún se es una persona activa, lo que permite ir concretando poco a poco los espacios y la comunidad en la que se desea habitar en el futuro. La red de cohousing en México ofrece asesoría integral a los grupos interesados en conformar este tipo de viviendas, contando con el apoyo de profesionales en diversas áreas como arquitectura, psicología, derecho, nutrición y comunicación, para cubrir todas las necesidades que surgen en el proceso de creación de una comunidad colaborativa.
Combatiendo los Grandes Desafíos de la Vejez
En México, a pesar de la fuerte tradición familiar, la realidad muestra que muchos adultos mayores terminan viviendo solos. Esta soledad tiene consecuencias negativas significativas. Como señala la especialista, vivir solo reduce la socialización, la afectividad y genera un profundo sentimiento de soledad, haciendo a los adultos mayores más vulnerables y propensos a enfermedades.
El cohousing ataca directamente uno de los componentes más duros y presentes del proceso de envejecimiento: la soledad. Al vivir en comunidad, los residentes se acompañan mutuamente, comparten su día a día y construyen una red de apoyo inmediata. Además, el modelo colaborativo también ayuda a mitigar otro desafío importante: la pobreza. Al compartir gastos comunes (mantenimiento, servicios, quizás incluso alimentos), la carga financiera individual se reduce. La ayuda mutua entre vecinos también puede traducirse en cuidados informales o apoyo en la prevención de enfermedades, al estar más atentos unos a otros.
Los tres componentes más duros de la vejez son la pobreza, la soledad y la enfermedad. Si bien el cohousing no elimina por completo el riesgo de enfermedad, sí ofrece un entorno que fortalece la salud mental, promueve la actividad física y social, y facilita el apoyo mutuo, lo que puede influir positivamente en la salud general. Y, como se mencionó, impacta directamente en la reducción de la soledad y contribuye a aliviar la presión económica a través del gasto compartido.
La filosofía detrás de muchos proyectos de cohousing, especialmente aquellos impulsados por los propios futuros residentes, es la de tomar las riendas del propio futuro. Como reflexiona la investigadora: "Como generación dijimos: tenemos que hacer algo para no depender de los hijos, aunque si los hijos están presentes qué maravilla, pero no esperar que ellos nos vayan a cuidar… Y pueden ir nuestros hijos y nietos [al cohousing], pero si no van, estamos encantados porque nos acompañamos entre los que habitaremos ahí". Esta frase encapsula la esencia del cohousing: una elección proactiva para garantizar compañía y apoyo, sin convertirlo en una carga para las generaciones futuras.
Cohousing vs. Modelos Tradicionales: Una Comparativa
| Característica | Cohousing (Vivienda Colaborativa) | Asilo / Casa de Retiro Tradicional |
|---|---|---|
| Control y Participación | Alto. Los residentes deciden sobre el diseño, reglas y funcionamiento. | Bajo. La institución toma la mayoría de las decisiones operativas. |
| Independencia | Alto. Cada residente tiene su unidad privada. | Variable. Depende de la institución, a menudo con mayor dependencia. |
| Vida Comunitaria | Fomentada activamente a través de espacios y actividades compartidas. | Puede existir interacción, pero no es el pilar central ni autogestionada. |
| Propiedad / Financiamiento | Generalmente propiedad o inversión conjunta de los residentes (auto-financiado). Comparten gastos. | Pago de una cuota por servicios. |
| Sentimiento | Hogar, comunidad elegida, activo. | Institución, asistido, a veces percibido como abandono. |
| Enfoque | Prevención de la soledad, vida activa, apoyo mutuo. | Provisión de cuidados, supervisión. |
Preguntas Frecuentes sobre Cohousing
¿El cohousing es solo para personas mayores?
Aunque es una opción muy popular y beneficiosa para la vejez, el concepto de cohousing puede ser intergeneracional y albergar a personas de diferentes edades, dependiendo del diseño y los acuerdos del grupo fundador.
¿Es lo mismo que un asilo o residencia de ancianos?
No, es fundamentalmente diferente. En el cohousing, los residentes mantienen su independencia en unidades privadas y participan activamente en la gestión y la vida de la comunidad. Un asilo es una institución que provee cuidados y servicios, donde el residente generalmente tiene menos control sobre su vida diaria.
¿Quién decide cómo funciona la comunidad?
El propio grupo de residentes se auto-organiza y toma todas las decisiones importantes sobre las reglas de convivencia, el uso de los espacios comunes, la organización de actividades, etc.
¿Cómo se financian los proyectos de cohousing?
Generalmente, son proyectos auto-financiados por los propios residentes, quienes invierten en la adquisición del terreno, la construcción o adaptación de los edificios, y luego comparten los gastos de mantenimiento y operación de las áreas comunes.
¿Se requiere algún nivel de autonomía para vivir en cohousing?
Sí, dado que no es una institución de cuidados constantes, los residentes deben ser capaces de vivir de forma independiente en sus unidades privadas, aunque la comunidad ofrece un fuerte soporte social y la posibilidad de organizar ayuda mutua o servicios compartidos según las necesidades que surjan.
En resumen, las viviendas colaborativas o cohousing representan una respuesta proactiva y comunitaria a los desafíos de la vejez. Ofrecen un camino para envejecer con dignidad, independencia y, lo más importante, en compañía, tejiendo una red de apoyo social que enriquece la vida diaria y combate la soledad.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Viviendas Colaborativas: Una Vejez en Compañía puedes visitar la categoría Vivienda.
